Entradas

Sin ser egoísta... te quise, te quiero.

Sería muy egoísta de mi parte pedirte que te quedes, ir a buscarte y decir que te quiero,  que te quise casi desde el primer instante.  Porque sé que lo que yo puse sobre la mesa fue menos de lo que querías, no bastaba,  y no me querías a mí.  Por mucho que lo repitieras, porque te hubieras quedado.  Hubieras sabido que desde que te bese ya no había nadie más.  Pero no te culpo, no a ti, ni a mí. Ni a tus ganas.  O tu falta de ellas.  Te pedirías que vuelvas, pero no sería justo para lo que fuimos.  ¿Por qué fuimos, o no?  Con certeza, yo fui contigo, intenté serlo, más de una ocasión.  Fui tuya,  y te sentí, apenas, mía. Aunque ahora parece que  ni tú pertenecías aquí, ni yo contigo.  Fue egoísta de mi parte  voltear atrás, quererte de vuelta.  Pero desde donde estoy ahora, te quiero. Y está bien si hoy ya no estás, porque no quiero ser egoísta.  Tal vez, algún día, alguien nos recuerde.  Tú toman...

Nos vi, pero ya no éramos, y creo que nunca fuimos.

Hace tiempo que no recordaba   una miga de nosotros.    Pensé que mi cerebro me protegía de algo,  para no llorar,  para no errar en quererte llamar.  Hoy nos vi, borrando recuerdos del celular.  Nos vi y fue inevitable no llorar.  Lo más extraño de todo,  es que no fue amor, mucho menos de dolor. Fue una emoción bastante extraña, una desilusión,  una decepción abismal me recorrió.  Nos vi, y te vi, viéndome.  En tus ojos no se veía ni una pizca de lo que decías sentías por mí.  Fue como ver a dos extraños queriendo simular.  Tus manos parecían tocarme,  pero no era así.  Tu boca parecía besarme  y no estaba ni cerca de eso.  Me vi, viéndote, recordé como me sentí.  Chiquita, insignificante.  Pedía a gritos que me vieras.  Que se notara que me querías.  Nos vi y lloré, lloré porque pensé que lo que decían los demás solo era su propia ilusión.  Y más bien, la ilusionada fui ...

No quería echar todo por la borda, así que me tiró a mí.

Había olvidado como se sentía un corazón roto. No recordaba lo que era que el cuerpo te doliera de tanto llorar y mucho menos percibía la sensación de tener el pecho encogido todo el tiempo. Puedo decir que en donde me encuentro ahora, yo misma lo propicie; por seguir esperando, por intentar darlo todo, por volver a el lugar al que quería pertenecer quizá toda una eternidad. Yo misma me metí en esto, por esperar que el lugar al que llamaba hogar se iba a recuperar.  Yo no quería echarlo a perder, no quería que todo se fuera por la borda, porque hice mil intentos para arreglar de todo. Sellé y resané las grietas, pinté y cubrí con delicadeza cada espacio de separación.  Le puse amor, le di tiempo, intenté incluso estar bajo condiciones que no eran las apropiadas para mí. Hice de todo, porque siempre he intentado quedarme hasta el final, hasta que sangro, hasta que lo he dado todo.  Aún no descifro otra forma de amar.  Inclusive aseguraba que iban a cuidar de mí de la ...

Pensándonos extraños

De la última vez que te vi, te sigo pensando Tu cabello aún mojado y tus ojos llenos de algo que no logré descifrar. ¿Pensarás en mí? ¿Pensarás en nosotros? Mi cabeza sobre piensa, en qué estarás haciendo, en si nos extrañas. O solo nos ves como extraños. No ha pasado tanto tiempo, de la última vez que te sentí. Que tus brazos me rodearon y parecía que mis pedazos rotos se juntaron. Y a decir verdad, yo sí pienso en ti, en nosotros. En que no debió acabar, en que había amor, mucho amor, aún. ¿Nos extrañas? ¿Correrías hacia mí sabiendo que te extraño? Aunque siga deseándote, no te buscaré, porque yo no me fui. Yo solo me quedé parada, viendo cómo te ibas. Y quizá tú sí te querías ir desde un principio. Pero ahora todo parece tan diferente. Cambiamos. Tú ya no pareces el mismo, pero tu tono de voz sigue siendo igual. Yo ya no parezco la misma, pero mis manos siguen buscándote al dormir. Y quizá ya no somos los mismos, pero nunca nada es igual siempre. ...

Vales más que mi miedo

Atrápame y cubre con tus brazos cada rincón, que ya he tenido miedo bastante tiempo. No sabía que estaba esperando algo hasta que te encontré. Hiciste sentir que, sí había algo más, afuera, en dónde llueve y hace tanto frío. Mostraste tu corazón sin que lo pidiese, te he visto tan transparente con ganas de dar las palmas libres y limpias de pasados. Apuesto que te he querido desde hace ya mucho.  Que mi vulnerabilidad hoy te la obsequió para que la hagas desaparecer, porque no me importa romperme ante ti cuando ya me has visto reconstruirme. De esto no entiendo mucho, pero tampoco quiero ocultar algo que siempre he querido. Con las manos tibias tomando mis pantorrillas y un libro a medio terminar, entendí que frente a mí tenía lo que tanto había deseado inconscientemente. Ciérrame los ojos y bésame las manos, que te doy todo sin pensarlo. Pide lo que necesites, y toma todo lo que encuentres de mí porque no te negaré hasta lo más turbio de mi mente. Esta vez no quiero huir lejos, no...

Las cosas que no te digo

  Mi amor, hay cosas que a veces no te digo; como que mi corazón siempre se agita cuando estoy contigo, que mis manos sudan cuando te sostengo por mucho tiempo, o que pecho se siente como algo que no puede contener. Tampoco te he dicho que me gusta exactamente cuando te enojas y unes tus cejas y se te forma un hoyuelo debajo de tus labios, o que cuando estás feliz tus ojos brillan de una manera que ni mil estrellas juntas superan su belleza.   Hay cosas que no te digo que me gustan o que me asustan, y a veces prefiero no hacerlo porque quiero guardarme un poquito de ti conmigo, como si los metiera dentro de un refugio que cuando me hacen falta los traigo conmigo para enfrentar las cosas que no puedo manejar.   En la lista de cosas que no buscaba y sucedieron estas tú, y están los momentos buenos contigo.   Hay un par de cosas que no te digo, pero ya sabes; como que me gusta que me beses la espalda, y que me encanta que me des...

Me hubiera gustado que te quedarás

 Aunque todo parecía imposible; las interminables charlas a las 3 de la mañana los cigarrillos con tu nombre los poemas que te recordaban a mí las historias que escribía de nosotras. Los largos te amos, los pequeños recuerdos. Tus ojos.   Aún escribo de ti, de lo mucho que me hubiera gustado que te quedarás y quisiera que al menos quisieras leerme, para que sepas que el rencor nunca existió, que siempre fue amor. Que lo sigue siendo, aunque ya no estés, aunque no quieras estar.   Me hubiera gustado que supieras, que el mar me recuerda siempre a ti y la canción que me dedicaste no sale de mi cabeza. Te he dedicado mil más desde la última vez.   Me hubiera gustado que te quedarás para saber que eres feliz, De vez en cuando sonreírnos. Que nos da gusto saber de nosotras aunque no seamos juntas, pero que podamos seguir compartiendo algo. Saber que no importa nada porque podemos amarnos así, no tan lejanas, n...

¿A dónde se va cuando te da miedo vivir?

Mi refugio eras tú c uando soplabas detrás de mi oreja y refufuñabas del frío.  Eras lo que uno llama hogar, con las ventanas siempre abiertas  y la puerta sin cerradura.  Y podía llegar, a cualquier hora  para estar feliz o llorar ríos.  Las cobijas calientes todo el tiempo, el olor a madalenas.  A veces una mansión,  a veces solo una cabañita.  Pero luego, parece que el viento soplo tan fuerte  que hizo desaparecer todo.  Isofacto.  Hoy lloré más de lo usual, y tuve que abrazarme a mí misma. Encorbar la espalda y esconder la barbilla.  Hice frente a lo que muchos temen,  y no pude correr dentro de ti.  Solo se fue,  te fuiste.  Y una parte de mí, se fue con todo. Pero pronto,  ser irá todo,  incluyéndome dentro

Cuando supe que estaba enamorada.

Había sido fácil quererla, es decir, aunque fuera de nosotras era todo un caos, había sido muy sencillo reír de sus chistes y platicar de cualquier cosa. Había sido bastante reconfortante encontrarme despierta en la madrugada pensando en qué había sucedido y cómo fue instantáneo eso que muchos llaman conexión, pero también mi miedo había sido inmenso y los tropiezos iban uno detrás de otro, fue confuso y desalentador al principio como si el universo no me quisiera ahí. Y por primera vez tomé mis propias riendas y le fui fiel a lo que estaba siendo, mi corazón se sentía listo inclusive si era solo para aventarse de nuevo al vacío. Era sí o no, en dos contrastes diferentes con una misma persona, era intentarlo de nuevo o quedarme con las ganas. Así que lo hice. Por un momento pensé que si iba a ser difícil no valía la pena y que el estar ahí solo iba a ser un error más, pero no, al contrario, todo fue bastante simple. Fue como si solo pudieras ver estrellas brillantes y sintieras el vien...

Espero que seas la primera y la última.

Tuve la sensación de haberte conocido antes, incluso mucho antes de verte caminar hacia mi dirección la primera vez. Tu compañía se sentía muy familiar y el sonido de tu risa lo podría reconocer con claridad. Ese día tus ojos tenían un leve brillo que no podía reconocer, quería estar contigo y a la vez no. Me sentía alguien rota ante ti, porque lo estaba. Todos mis fragmentos se veían desiguales y daban confusión contigo. Intenté ocultar mi daño, intenté no ser tan franca e hice chistes tontos para persuadir mi dolor. A ti te veía casi reluciente, era la primera vez que tu esencia tocaba mi ser y parecía alguien nuevo dispuesto a darlo todo. El sonido de tu voz estaba tan presente en ese lugar, mientras que yo estaba a años luz de ahí. Quería disculparme por presentarme tan descuadrada contigo, incluso después de varios días después de ese día intenté llamarte para disculparme. Nunca lo hice. Y tú seguiste tu camino, encontraste diferentes contrastes hasta que diste con el q...

Una copa llena de ti.

Hay algo que siempre me regresa contigo, de una forma más romántica que sexual. Y no digo que no te desee porque sin duda es algo que siempre intento no gritar pero que igual siempre termino diciendo.  Quizá sea ahora un poco de tu ausencia que me hace querer escribir, quizá sea las cuatro copas de vino. Me gusta tomar vino pensándote, y mejor aun, describiéndote, ya sea en mi mente o en un trozo de papel. Porque es increíble. No hablo de perder mis sentidos para saber que me haces falta.  Solo que cada copa hace que te añore más de la forma cursi y sensible que florece en mi cuando nadie me ve. Me gusta pensar que tus besos saben a Merlot. O que tus labios son tan carmesí como Cabernet. Comparaciones estúpidas en momentos sensibles.  La mayor parte de lo que escribo ahora es solo el reflejo que tengo del muelle con olas golpeando como si fueras tú haciéndome el amor en perfecta sintonía.  Tus ojos, tus labios, tus manos, mi cuerpo.  No pienso divag...

Para el amor: Pd: aún no llegues. Pd2: gracias.

Pareciera extraño, pero hace tiempo que llevo dejándote a un lado. He dejado de querer descubrir cuál es tu sabor. He dejado mis ganas ansiosas de ver cómo quieres. He olvidado el color de tu voz, y a qué hueles.  Hace tiempo que voy dejándote libre, que cierro la puerta que mantenía abierta para ti.  Creo que olvidé hasta como se siente ser rodeada por ti, tengo una sensación de que se sentía cálido pero ahora pareces aire. He dejado de llevar tu recuerdo. Olvide inclusive si te quise.  Parecería absurdo, huir del cariño o dejar de pensar en ti. Pero ya no me acuerdo de cómo es que te llamas, hasta he dejado de ver tus ojos entre la multitud.  Ya no tienes un gesto en particular, ya no tienes una característica entre todos.  He olvidado cómo se siente estar contigo.  He dejado atrás qué tan feliz fui cuando te encontré.  He dejado de pensar cuál sería tu forma, o de que manera son tus abrazos.  He recaudado solo lo mío; lo que se...

Su último beso.

Recuerdo un beso, que quizá fue el único beso que valió la pena, que tocó mi alma.  Y sí, así fue. Me dio gusto que me regalara el último que pudo dar. Se esfumo tan de pronto, se fue y ni siquiera adiós dijo, sin embargo agradezco que haya estado unos segundos más conmigo. El tacto de sus manos no se esfumo, incluso sin siquiera tocarme. En ocasiones duele, duele como si te enterraran un clavo en la cabeza. Duele de la forma más hiriente que pueda existir.  Y yo no me fui, no fallecí en ese instante sino hasta después. Cuando vi su cuerpo postrado en una caja muy lujosa y bonita. Sus ojos se cerraron, su sonrisa se borró tan rápido pero tenía los pómulos rosados y la piel limpia y brillosa. Quisiera haber podido quedarme un instante más a su lado, sin que la vista se me nublara o mi rostro estuviera empapado de lagrimas. Recuerdo el primer y último beso, que al contrario de ella, ese sigue vivo. Vivo hasta que yo muera, y alguien más recree la misma escena; de v...

Pero yo, aún sigo aquí...

La primera imagen viva que tengo de todo esto, es a los tres años; él me sostenía en sus brazos como si yo fuese aire, su rostro se iluminaba con la sonrisa más bonita y sincera de todas. ¿Y cómo no amar y ver a tu hija de esa forma? pero ¿en qué momento se acabo eso? Ahora él sonríe y ríe de vez en cuando, no de la misma manera ni por el mismo motivo. Es bastante triste y cansado ver a tu "súper héroe" derrotado por la falta de dinero, por la escasez de tiempo, por el cambio de personajes, por ver diferente el paisaje. Daría todo por verlo feliz, porque se alegre de que ahora yo tengo un hombre bueno a mi lado  que intenta protegerme casi tan bien como él un día lo hizo. Quisiera tanto que su bendición nos llenara de alegría. Cuando mamá murió pensaba que nuestras vidas serían un poco más unidas a consecuencia de que algo nos faltaba a los dos, pero ahora, ahora me veo en el espejo y me detesto; odio parecerme tanto a ella. Odio recordársela y que cada mañana al e...