Pero yo, aún sigo aquí...
La primera imagen viva que tengo de todo esto, es a los tres años; él me sostenía en sus brazos como si yo fuese aire, su rostro se iluminaba con la sonrisa más bonita y sincera de todas. ¿Y cómo no amar y ver a tu hija de esa forma? pero ¿en qué momento se acabo eso?
Ahora él sonríe y ríe de vez en cuando, no de la misma manera ni por el mismo motivo. Es bastante triste y cansado ver a tu "súper héroe" derrotado por la falta de dinero, por la escasez de tiempo, por el cambio de personajes, por ver diferente el paisaje.
Daría todo por verlo feliz, porque se alegre de que ahora yo tengo un hombre bueno a mi lado que intenta protegerme casi tan bien como él un día lo hizo. Quisiera tanto que su bendición nos llenara de alegría.
Cuando mamá murió pensaba que nuestras vidas serían un poco más unidas a consecuencia de que algo nos faltaba a los dos, pero ahora, ahora me veo en el espejo y me detesto; odio parecerme tanto a ella. Odio recordársela y que cada mañana al encontrarnos en la barra del desayunador sienta su mirada de reojo y percibir el suspiro ensordecedor de la decepción.
Dame una razón para seguir de pie con fe a que todo algún día, pueda, solo un poco, acercarse a ser como cuando tenía 3 años, y corrías a llenarme de besos y regalos. Necesito una razón para seguir creyendo que la vida es más que solo ignorarnos cada maldita noche, y seguir perdiendo interés en qué tal la pasamos el alba al día siguiente.
Ella se fue, pero mírame, estoy aquí y quizás mañana ya no sea así.
Aprovéchame, que quiero aprovecharte.
Quiéreme como yo te quiero.
Necesítame como te estoy necesitando.
Comentarios
Publicar un comentario