Una copa llena de ti.

Hay algo que siempre me regresa contigo, de una forma más romántica que sexual. Y no digo que no te desee porque sin duda es algo que siempre intento no gritar pero que igual siempre termino diciendo. 
Quizá sea ahora un poco de tu ausencia que me hace querer escribir, quizá sea las cuatro copas de vino.
Me gusta tomar vino pensándote, y mejor aun, describiéndote, ya sea en mi mente o en un trozo de papel. Porque es increíble. No hablo de perder mis sentidos para saber que me haces falta. 
Solo que cada copa hace que te añore más de la forma cursi y sensible que florece en mi cuando nadie me ve. Me gusta pensar que tus besos saben a Merlot. O que tus labios son tan carmesí como Cabernet. Comparaciones estúpidas en momentos sensibles. 
La mayor parte de lo que escribo ahora es solo el reflejo que tengo del muelle con olas golpeando como si fueras tú haciéndome el amor en perfecta sintonía. 
Tus ojos, tus labios, tus manos, mi cuerpo. 
No pienso divagar mucho porque a diferencia de lo que pienso, lo que escribo, hay algo, casi como un abismo que quiero solo para mí. Como no describir con exactitud cómo me besas, pero sin duda como me ves de la manera más serena y pacifica de tener algo maravilloso frente a ti mientras mi respiración es irregular de todos lados que ma observes, también que guardo para mí como me besas pero digo sin miedo de que tus manos me han tomado con seguridad y delicadeza. También que guardó para mí el momento exacto en que siento que hacemos el amor pero que sin miedo repito una y otra vez en voz alta que nos quedamos abrazadas solo siendo una. 
Siempre odio que llegues borracha de una fiesta o reunión, es algo que te hace sentir vulnerable y que me da terror perder. Pero sí me pides que sea sincera, quizá yo necesite solo una botella de vino para mí. Es irónico y gracioso. Pero eso pasa. Porque cuando yo me sincero puedo ser más que una simple niña cursi, porque puedo ver en ti la música y el arte que nadie percibe. Sutil y despacio. Como un solo de piano. Quizá como violín. Y más aún, tú siendo la pieza más hermosa de violonchelo. 
Quizá ahora no tenga sentido lo que digo, que te confundo tanto que da jaqueca, pero no siempre lo bonito tiene sentido. No siempre lo hermoso concuerda con lo real. 
Me gusta amargo, hablando de vino. Esa sensación en mi lengua que hace mi paladar menos exigente. Pero tú me gustas dulce, quizá amarga en algunos aspectos, y salada a la hora de la noche. Me gustas mucho más contrastada y con el mismo cuerpo que has tenido y he imaginado siempre. 
Ahora estoy quizá por la sexta copa y he prendido mi primer cigarrillo, hay una melodía de Bach de fondo y el olor del viento cálido y húmedo que entra por el ventanal. No tengo frío y afuera vaya que hace que tirites. Quizá sea por la cantidad de alcohol ahora, quizá sea por lo cálido de mis palabras recordando tu piel. Quizá, y solo quizás, sea el bochorno que me hace pensar en ti recostada en mi cama, con todos tus relieves y tú calma recostados sobre mi almohada favorita. 
Pero sin dudarlo, esté medio ebria o alucinantemente consciente, te quiero y te deseo como me gusta desear que cada noche haya luna llena, brillante y preciosa. 
Ahora me espera algo de vino espumoso en la nevera, porque sin duda he divagado tanto que por ratos escribo de ti y por ratos termino el vino. Y no quiero que ese momento en donde me siento tan expuesta a mí misma termine. Porque es la forma más sensata de recordarte, de llevarte conmigo aunque yo mañana diga que ya te olvide. 
Así que dejaré de hablar, pensar y escribirte tanto solo para estar en la hamaca que espera fuera y recordarte.

Porque sin duda diez copas de vino están bien, pero sin pensarlo, la cambio por una copa llena de ti. 

Comentarios

  1. Hola Abril, la verdad llegue a tu blog por casualidades del twitter y me encanto leer tu publicacion, son maravillosamente atrapantes, senti en todo el tiempo de la lectura que estaba viendote, imaginandote cuando escribias estos parrafos tan maravillosos, es impresionante lo que haces, literalmente me impacto mucho lo que escribiste, es como si tu escrito lo hubieras sacado de los sentimientos que en este justo momento florecen en mi, es bastante impresionante lo que haces

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Juan Carlos, muchísimas gracias. De verdad que me llena mucho tu comentario. Realmente me da gusto que me regalaras un poquito de tu tiempo. Bonita vida.

      Eliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Sin ser egoísta... te quise, te quiero.

Nos vi, pero ya no éramos, y creo que nunca fuimos.

Las cosas que no te digo