Para el amor: Pd: aún no llegues. Pd2: gracias.

Pareciera extraño, pero hace tiempo que llevo dejándote a un lado. He dejado de querer descubrir cuál es tu sabor. He dejado mis ganas ansiosas de ver cómo quieres. He olvidado el color de tu voz, y a qué hueles. 
Hace tiempo que voy dejándote libre, que cierro la puerta que mantenía abierta para ti. 
Creo que olvidé hasta como se siente ser rodeada por ti, tengo una sensación de que se sentía cálido pero ahora pareces aire. He dejado de llevar tu recuerdo. Olvide inclusive si te quise. 
Parecería absurdo, huir del cariño o dejar de pensar en ti. Pero ya no me acuerdo de cómo es que te llamas, hasta he dejado de ver tus ojos entre la multitud. 
Ya no tienes un gesto en particular, ya no tienes una característica entre todos. 
He olvidado cómo se siente estar contigo. 
He dejado atrás qué tan feliz fui cuando te encontré. 
He dejado de pensar cuál sería tu forma, o de que manera son tus abrazos. 
He recaudado solo lo mío; lo que se siente quererse a sí misma, o cómo es de reconfortante acostarte en la cama disfrutando de nadie más que de mí. 
Hace tiempo que ya no te busco, y que tampoco tengo deseos de encontrarte por casualidad. 
Ya no pienso en cómo y cuando me volveré a sentir querida y acogida por ti. 
He dejado de fijarme en cada persona, por si el destino me tiene algo deparado contigo. 
Es absurdo que ahora que no te tengo no te quiera, y muchos pensaran igual. Sin embargo, a decir verdad, también me siento bien sin ti de una forma inimaginable. 
He disfrutado el día de hoy de mi familia, de mi perro y hasta del chiste malísimo de mi mejor amigo. Y no te diré que quizá en algún remoto día, cuando te cruces frente a mí, no alzaré la vista a observarte. No te he dicho adiós definitivo, de eso estoy segura. 
Más aún, también hoy tengo esa seguridad que no me haces falta, que un reencuentro ahora me viene bastante mal. 
He dejado aún lado tu esencia y he olvidado tu tacto, me he reencontrado con tu ausencia y me he sentido bastante conforme con eso. 
He olvidado cómo besas o cómo es que dueles. He dejado las ansias locas por verte de nuevo, y las noches eternas esperando tu regreso. 
Suena bastante mal no quererme dejar llevar por ti, suena igual de pésimo no arriesgarme a la ilusión. 

Pero cómo te he dicho, no es que en algún punto dejes de existir, sino que para mí, ahora, es mejor no buscarte ni quererte encontrar.  

Comentarios

Entradas populares de este blog

Sin ser egoísta... te quise, te quiero.

Nos vi, pero ya no éramos, y creo que nunca fuimos.

Las cosas que no te digo