¿A dónde se va cuando te da miedo vivir?
Mi refugio eras tú
cuando soplabas detrás de mi oreja
cuando soplabas detrás de mi oreja
y refufuñabas del frío.
Eras lo que uno llama hogar,
con las ventanas siempre abiertas
y la puerta sin cerradura.
Y podía llegar,
a cualquier hora
para estar feliz o llorar ríos.
Las cobijas calientes todo el tiempo,
el olor a madalenas.
A veces una mansión,
a veces solo una cabañita.
Pero luego,
parece que el viento soplo tan fuerte
que hizo desaparecer todo.
Isofacto.
Hoy lloré más de lo usual,
y tuve que abrazarme a mí misma.
Encorbar la espalda y esconder la barbilla.
Hice frente a lo que muchos temen,
y no pude correr dentro de ti.
Solo se fue,
te fuiste.
Y una parte de mí,
se fue con todo.
Pero pronto,
ser irá todo,
incluyéndome dentro
Comentarios
Publicar un comentario