No quería echar todo por la borda, así que me tiró a mí.
Había olvidado como se sentía un corazón roto. No recordaba lo que era que el cuerpo te doliera de tanto llorar y mucho menos percibía la sensación de tener el pecho encogido todo el tiempo. Puedo decir que en donde me encuentro ahora, yo misma lo propicie; por seguir esperando, por intentar darlo todo, por volver a el lugar al que quería pertenecer quizá toda una eternidad. Yo misma me metí en esto, por esperar que el lugar al que llamaba hogar se iba a recuperar. Yo no quería echarlo a perder, no quería que todo se fuera por la borda, porque hice mil intentos para arreglar de todo. Sellé y resané las grietas, pinté y cubrí con delicadeza cada espacio de separación. Le puse amor, le di tiempo, intenté incluso estar bajo condiciones que no eran las apropiadas para mí. Hice de todo, porque siempre he intentado quedarme hasta el final, hasta que sangro, hasta que lo he dado todo. Aún no descifro otra forma de amar. Inclusive aseguraba que iban a cuidar de mí de la ...