Lágrimas en el metro…
Al salir de mi casa, nunca pensé que terminaría escribiendo de algo que me acontecería en el metro: Esta tarde me subí al metro pensando un sinfín de cosas y sintiendo una pluralidad de sentimientos. Y como ya es costumbre, decidí sentarme en un asiento junto a la ventana; si, soy de esos que van viendo al vacío en movimiento a través de una ventana en cualquier vehículo, me resulta tan inspirador y relajante. Pero durante mi viaje urbano por la ciudad, por alguna razón volteo a ver hacia el asiento que me quedaba en frente, el metro se encontraba lleno, pero en un espacio vacío entre persona y persona se lograba distinguir el rostro de una mujer; la cual, comenzó a llorar sin previo aviso. Las lágrimas comenzaron a rodar por sus mejillas, sin poder contenerlas. No quería llorar, no ahí, no en ese lugar; pero mientras más limpiaba su rostro más brotaban las lágrimas de sus ojos, casi podrían decirse que sus lágrimas parecían la Hidra de Lerma. Sus lágrimas no dejaban de salir y eso ...