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Mostrando entradas de abril, 2015

La cagué, lo acepto.

Hoy me hablaron de ti, alguien en particular. Todo empezó como la típica charla cliché, conversando de cómo nos fue en el día, lo deprimente que es ir al colegio a calentar la banca porque no se encuentra algo más efusivo que hacer, entre otras cosas más.  Nunca me hubiera imaginado que en ese instante saldrías tu en nuestra pequeña platica sin sentido, él me dijo -Hace tanto que extraño verte con Jaqueline, hace miles de siglos (exagerando) que he visto el distanciamiento de una amistad muy bonita.- Pero lo que él no sabía es que simplemente no fue una amistad, tú te lo tomaste tan a la ligera, después de tantos sentimientos míos esperaba algo de tu parte, pero nunca nada de lo que hiciste me lleno.  Quizá fue por inseguridad mía, quizá fue mi desconfianza, el no ser suficiente y que de cierta manera sintiera que me lo ibas a dar todo... pero nunca fue así.  -Me encantaba verlas reír. -continuó- Era muy placentero verlas juntas y por un instante percibir que eran...

La razón por la que te dejé.

Quisiera que fuese por falta de amor, tener que justificar mi ausencia, porque el cariño ya no era suficiente. Hubiera preferido haberte dicho <<Lo siento, pero no te necesito>>, inclusive sino fuese así del todo. Pero la realidad es otra, me voy porque todo lo que hay en ti es todo lo que ahora odio. Odio tus gestos al comer, y el ruido que emana tu boca con cada bocado o con sorbo que das en la merienda. Odio tu risa, odio tu sarcasmo, odio tus dedos grandes y gordos sosteniendo mi rodilla. Odio tu repulsivo olor constante a papas fritas y cigarros. Odio rotundamente tu adicción por la bebida. Odio los días de frío en los cuales prefieres no ducharte y quedarte en casa viendo películas conmigo. Detesto tu pasión por algo desinteresante para mí. Odio que digas quererme cuando sabes me estás perdiendo. Odio tu falta de valor por las cosas. Odio tu barbilla de 2 días queriendo encontrar mi cuello. Odio el tener que ir a la ducha y encontrarte de casualidad. Odio ...

Yo no movería un dedo por ti.

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Claro, no lo haría. No gastaría mi tiempo y mi esfuerzo, y quizá hasta un poco de mi cariño por ti.  No apagaría la luz de tu cuarto cuando estuvieras completamente dormido. Tampoco correría fuera de tu colegio para un abrazo tuyo. Mucho menos pasaría tardes de lluvia fumando un poco de marihuana tomándonos de la mano. Tal vez tiempo atrás lo hubiera hecho, puede que meses antes de tu terrible enfriamiento de sentimientos hubiera compartido mi tiempo contigo. Ahora ya no. No es porque no quisiera hacerlo, porque te puedo asegurar que antes de mí no hubieras recibido un no con tus tantos besos por toda la superficie de mi cara. Pero con el tiempo me di cuenta de que eso era. Una superficie plana y vacía que no tenía algo que ofrecerme.  No te iba a esperar toda la vida. No iba a jurar que no me iría, aunque hubiera querido quedarme. Porque querido, esto nunca se trato de ti.  Se trato de mí haciendo el esfuerzo para no romperme a llorar y tu insuficiente dese...