Espero que seas la primera y la última.
Tuve
la sensación de haberte conocido antes, incluso mucho antes de verte
caminar hacia mi dirección la primera vez. Tu compañía se sentía
muy familiar y el sonido de tu risa lo podría reconocer con
claridad.
Ese
día tus ojos tenían un leve brillo que no podía reconocer, quería
estar contigo y a la vez no. Me sentía alguien rota ante ti, porque
lo estaba. Todos mis fragmentos se veían desiguales y daban
confusión contigo. Intenté ocultar mi daño, intenté no ser tan
franca e hice chistes tontos para persuadir mi dolor.
A
ti te veía casi reluciente, era la primera vez que tu esencia tocaba
mi ser y parecía alguien nuevo dispuesto a darlo todo.
El
sonido de tu voz estaba tan presente en ese lugar, mientras que yo
estaba a años luz de ahí. Quería disculparme por presentarme tan
descuadrada contigo, incluso después de varios días después de ese
día intenté llamarte para disculparme. Nunca lo hice.
Y
tú seguiste tu camino, encontraste diferentes contrastes hasta que
diste con el que era ideal para ti.
Quisiste
a alguien más como yo no me atreví a dejarte pasar, entraste en su
vida casi de inmediato y cuando volteé a atrás me di cuenta del
error tan grande que ya había cometido.
Te
dejé ir por la única razón que yo sabía era correcto. Tiempo
después tú destrozaste lo poco que me quedo.
Pensé
que no era intencional. Una parte de mi entendía tu posición. La
otra gritaba altanerías contra tuya, por lastimarme más de lo que
ya estaba. Te tenía rencor porque no consentía tu valentía para
irte mientras que yo, como acostumbraba, me quedaba ahí con las
palmas de las manos como si fuera a recibir algo cuando en realidad
estaba quedándome sin nada.
Y
míranos, ¿acaso hay segundas oportunidades? ¿O terceras?
¿Es
posible que solo la vida nos juegue de la manera más estruendosa
nuestra posición amorosa? ¿O que quizá, y solo quizá, es la señal
que necesitamos para sólo volvernos a dejar ir?
Porque
una parte de mí jura que contigo ya no hay más, que sino fue una
vez no lo será jamás. Mientras tanto la parte más sensata quiere
dejarte entrar porque nunca nos hemos dado esa oportunidad.
Una
parte de mi cognición dice que contigo no hay ni segundas o terceras
oportunidades porque ni siquiera lo hemos intentado.
Entonces
¿por qué siento que ya te perdí antes de conocerte?
Tus
manos buscaron mi rostro, y al más mínimo contacto todo mi cuerpo
reaccionó. Yo no sabía cómo mantenerte conmigo porque algo dentro
de mí lucho por cuidar lo que ya tenía con alguien más. Sin
embargo, al más mínimo movimiento me quisiste, y lo dijiste, y de
ti he escuchado puras cosas buenas. Y contigo solo me siento de la
manera más pura de mí misma.
Así
que vuelvo a preguntarme ¿es que de verdad que la vida me pone
frente a ti para quererte o solo para admirarte? ¿De verdad tengo
que correr en tu dirección sin medir el limite de mis pasos o solo
debo pasar a un costado tuyo?
Necesito
tantas respuestas porque tengo múltiples dudas. Siempre tuve la
sensación de conocerte, incluso antes de conocerte. Todo contigo se
siente familiar y cómodamente bueno.
Y
será, solo será que nuestra “última oportunidad” en realidad
solo está siendo la primera.
Comentarios
Publicar un comentario