¿A dónde se va cuando te da miedo vivir?
Mi refugio eras tú c uando soplabas detrás de mi oreja y refufuñabas del frío. Eras lo que uno llama hogar, con las ventanas siempre abiertas y la puerta sin cerradura. Y podía llegar, a cualquier hora para estar feliz o llorar ríos. Las cobijas calientes todo el tiempo, el olor a madalenas. A veces una mansión, a veces solo una cabañita. Pero luego, parece que el viento soplo tan fuerte que hizo desaparecer todo. Isofacto. Hoy lloré más de lo usual, y tuve que abrazarme a mí misma. Encorbar la espalda y esconder la barbilla. Hice frente a lo que muchos temen, y no pude correr dentro de ti. Solo se fue, te fuiste. Y una parte de mí, se fue con todo. Pero pronto, ser irá todo, incluyéndome dentro