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Una noche de Julio.

Eres esa luna que contemplo cada noche, embobada con su sonrisa Eres mi esperanza y mis anhelos de que el mundo será mejor Eres esa fuerza que me hace creer en mi Mi presente y mi futuro, eres mi dormir, mi vivir y mi soñar Eres ese arrullo que en las noches me calma y me da paz Eres ese calor que mi cuerpo busca y sacia mis labios Eres mi mayor bendición y la razón de mis oraciones Eres ese cuerpo que reacciona a mis labios y a mi corazón acelerado Eres esa alma sabia que ha respondido a todas las preguntas que tenía mi corazón Eres mi norte y mi sur, mi guía y mi destino Eres ese Bichito tierno que le coquetea a mi sonrisa y juega conmigo a ser dos niños traviesos Eres admiración, respeto y devoción al decir tu nombre Eres el hombre que me enseñó a enfrentar mis demonios y a superar mis defectos Eres esas manitas inquietas que han transformado vidas y corazones Eres esos rugiditos que erizan mi piel Eres esas esas historias que endulzan mi corazón y ablandan mi espíritu Eras esa urg...

Somos historia inconclusa, esperando a la nada.

Tenía poco de haber hablado con ella. No le preste atención, como a todo lo que me pasa cotidianamente. Cruzamos dos, tres diálogos nada  interesantes. No la veía con ojos de gusto, mucho menos de amor. Era normal, como cualquier chica del colegio, iba y venía.  Estábamos presentadas informalmente, ella sabía mi nombre pero yo el suyo no. Supongo que ni me interesaba saberlo.  Yo como de costumbre me sentaba en la misma barda, esperando no sé qué, fumando, creyendo que alguien un día llegaría y me querría con todo. Y lo hizo, quién menos me lo esperaba. De la nada apareció alguien llamándome por mi nombre, y se escucho tan bonito y todo mi mundo se  estremeció. Era ella, de quién su nombre se me hacía indiferente. Dijo <<Hola, ojos bonitos, ¿cómo estás?>> En momentos no preste tanta  atención a esas cosquillas en una oriillita de mi corazón. <<Ah, hola. Nada, esperando, creo.>> Se sentó a un costado mío y me sonrío . Varias veces...

Ya eramos lo de antes.

Llego por detrás mío y cubrió mis ojos, en el instante pensé que podría ser otra persona pero no, tomo asiento al lado mío y no dijo nada. Doce minutos pasaron así, después volvió a tomar el lugar del principio y me susurro "Hola", yo contesté muy diferente, muy extraña, nunca se había tomado la molestia de saludarme con mucho entusiasmo o siquiera sentarse junto a mí sin que alguien se lo pidiera u fuera obligado a hacerlo. Me pregunto "¿me quieres?", y yo de inmediato contesté que sí. Creo que no escucho y volvió a preguntar "¿De verdad me quieres?", está vez contesté un poco más segura "Sí, ¿por qué?". Su risa nerviosa se hizo notar y volvió a sentarse a un lado mío. Su mirada se veía triste y más que triste se veía necesitada de algo, faltosa de alguien.  "Es verdad que ya no hemos hablado, y busco tiempo atrás la razón por la cuál dejamos de decirnos las cosas. No encuentro ni entiendo el por qué. ¿Recuerdas el 27 de Enero? ¿Recuerda...

Te amo, por eso te dejo...

Tengo ganas de escribir sin detenerme jamás, derretirme entre letras para que nadie sepa de mí otra vez, pero eso es imposible me dijo uno de mis mejores amigos seguirás viva y sentirás el dolor de las perdidas y el olvido. No encuentro buenas razones para levantarme de mi cama dejando a un lado mis necesidades básicas de ir al baño y comer aunque esta última dejó de ser básica desde que mi estómago enfermo y cansado vomita todo aquello que obligo a mi garganta a tragar. “Es un nuevo comienzo” dijo un recuerdo pero sabía que comenzar es caer y deseaba estar en el suelo por un largo tiempo.  Coloque la almohada entre mis brazos sujetándola con fuerza el dolor era inevitable pero el sufrimiento estaría conmigo hasta que yo se lo permitiera así que cerré los ojos y me concentré en volver a quedarme dormida, prefería estar así que seguir pensando en él, no lo odiaba pero prefería que él creyera que sí para que no me buscara más, lo amaba y seguiría amándolo por el resto de mi vida c...

Silencio

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Era un día cualquiera para él, despertarse, bañarse, tomar desayuno, tomar sus cosas, poner su canción para caminar en sus audífonos y salir de la casa, nada nuevo, nada distinto, excepto en su mente, tuvo una idea, ni el mismo sabía si era buena o no, no hablar con nadie en ese día, ni siquiera escribiendo, simplemente pasando de todo, sin poner atención a nada ni a nadie, en su mayor parte seria como cualquier otro día, estar ahí sentado sin hablar sin dirigir una mirada, solo haciendo lo que debía nada más, pero sin mediación alguna, todos le empezaban a hablar, preguntarle que le pasaba, incluso aquellos que nunca siquiera lo miraron, todo por no expresar nada, mantuvo su idea, le hablo aquella que él quería, le dolía, pero él no dirigió palabra alguna a ella, siguió así, y pronto se dio cuenta de que todos lo apreciaban más, cuando él no quería a nadie, cuando era frío, cuando en realidad no necesitaba a nadie, pero cada vez que el pedía ayuda, un consejo, o simplemente una sonri...

Un motivo para estar triste.

Ella aun no entendía por qué  le sucedía esto, por qué no podía sentirse feliz si ella lo tenía todo y no le faltaba nada, ella no sabía la razón por la cual dejaba que el  frió , la tristeza y las lágrimas la abrazaran como si no hubiera mañana, ella no lo sabía no entendía como alguien puede despertar sintiéndose triste sin que le dieran motivos y le aterraba el día en que tuviera un motivo para estar triste porque no sabía qué pasaría con ella. Cada vez que quería decir lo que le pasaba se callaba porque pensaba que si lo decía era muy desagradecido de su parte pues muchos pasan por cosas peores y aun así callan, ella no quiere ser débil y finge estar bien, prepara su mejor sonrisa para recibir el día y cuando por fin está sola se sienta y escribe lo quiere decir como narrador omnisciente para que el que la lea piense que es un personaje más de una ridícula novela que cuenta la historia de alguien aburrido y que no se quiere. Un día descubrió que lo que más anhel...

Mi punto final, sí o no.

He llegado a un punto de mi vida en donde no sé qué es lo que hago, en donde estoy cansado de todo y de todos. Apenas tengo 27 y siento que no he hecho nada bueno por mí ni por los demás. Mirando al pasado me doy cuenta de todo lo que hice y cuantas veces le fallé a la gente. Aún no olvido la primera vez que hui de casa, creyendo que era fácil alejarme de todos los problemas sin darme cuenta que causaba angustias y desvelos, mi inconsciencia ante el mundo que parece estar bien sin mí, según mis pensamientos. Ahora me pregunto ¿qué es lo bueno que yo he hecho? Que es menos de lo que la gente ha hecho por mí. Aún recuerdo a cuantas personas les fallé y cuantas veces creí decir la verdad cuando en realidad lo que hacía solo era tapar mis mentiras con otras más. No le encuentro mucho sentido a lo que hago, un "gran" hombre de negocios, levantándome temprano, yendo al trabajo y del trabajo a la casa aunque también en ocasiones me doy lujos para despejarme de mi rutinaria vida, de...