Somos historia inconclusa, esperando a la nada.




Tenía poco de haber hablado con ella. No le preste atención, como a todo lo que me pasa cotidianamente. Cruzamos dos, tres diálogos nada interesantes. No la veía con ojos de gusto, mucho menos de amor. Era normal, como cualquier chica del colegio, iba y venía. Estábamos presentadas informalmente, ella sabía mi nombre pero yo el suyo no. Supongo que ni me interesaba saberlo. Yo como de costumbre me sentaba en la misma barda, esperando no sé qué, fumando, creyendo que alguien un día llegaría y me querría con todo.

Y lo hizo, quién menos me lo esperaba. De la nada apareció alguien llamándome por mi nombre, y se escucho tan bonito y todo mi mundo se estremeció. Era ella, de quién su nombre se me hacía indiferente. Dijo <<Hola, ojos bonitos, ¿cómo estás?>> En momentos no preste tanta atención a esas cosquillas en una oriillita de mi corazón.
<<Ah, hola. Nada, esperando, creo.>> Se sentó a un costado mío y me sonrío.Varias veces había visto varias sonrías suyas, pero ninguna como la de ese día. En ese momento mis manos sudaban y mis piernas titiritaban de miedo y angustia. <<¿Qué esperas? Podemos esperar juntas>> Una risa nerviosa se enmallo en mí. <<Bueno, esperemos entonces>>. Se acerco un poco más a mí, mis manos se recargaron en la barda para tomar un poco de distancia, pero creo que fue fallido. Al irse acercando la punta de sus dedos y chocó con las mías y entonces esto, que no sabía que era, comenzó a tomar forma. <<¿Y por qué quieres esperar conmigo?>> No entendía muy bien lo que ganaba quedándose ahí conmigo. <<Sólo quiero esperar, hace días o quizás meses noto que eres la única en este montón de gente basura que tiene la mirada rota y no lo grita, como es costumbre de todos>> Mi semblante cambio, parecía un saco de montones de huesos rotos apunto de romperse más. <<No necesito que alguien venga y me diga que me veo quebrada, lo sé. No necesito que alguien un día simplemente se siente a contemplarme y se quiera quedar a esperar a la nada>>. Sus ojos se cristalizaron, me sentía escoria. No era a la primera persona que le respondía con esa hostilidad, pero hacérselo a ella me desmoronaba lentamente. 
En ese momento comenzó a arrancar pequeños trozos de flores que se encontraban cerca de nuestro lugar. <<Perdón, no quise decir eso. En realidad no tengo idea de lo que quise decir. Lo lamento>> Me levanté como si tuviera resortes en vez de piernas, le sonreí y me alejé poco a poco. <<¡Detente! Si quise esperar contigo a la nada, quiero caminar contigo aunque no sepas exactamente a dónde vayas>> Se levanto del lugar y  corrió hacía mí. Su mano derecha encontró mi espalda y enseguida mi hombro. Quería destrozarla con un abrazo, decirle que se quedará, pero que lo hiciera para siempre. En vez de eso sólo sonreí y tome su dedo indice con mi mano, (como cuando era pequeña y papá solía cruzarme la calle por mi poca precaución) apreté con tantas fuerzas su dedo y ella no chisto nada. No supe si lo hacía porque no le causaba ningún dolor o simplemente si quería quedarse. <<Eres bonita a pesar de todos tus desatines>>, creyó que diría algo pero a cambio de eso recibió otra sonrisa mía. Caminamos, no sé con exactitud cuanto pero los pies ya me dolían. Me detuve y me senté en el césped y ella lo hizo justo detrás mío, me recosté y seguí sin decir nada. <<Hasta los silencios los tienes bonitos>>. Lo único que pude decir fue <<Gracias, tú eres la bonita aquí. La que está y camina conmigo y simplemente salen maravillas de tu voz>>, su piel comenzó a tornarse mate y se le formo un hoyuelo justo debajo de la barbilla. Estaba sonríendo, sonríendo mucho más diferente esta vez... Y era diferente, y era concisa. No entiendo exactamente que me sucedió ese día, pero ahora cada vez que ella sonreía yo era su compás. << ¿Puedo?>>, pregunto justo antes de recostar su cabeza en mi pecho. No supe decirle que no, ni tampoco que sí, así que sólo lo hizo. <<¿Ves esa nube? Tiene tu forma>> Yo solté a reírme, no creía que una nube fuera capaz de tener mi forma. <<¿Y qué forma se supone que tiene? Si sólo es una nube>>, tomo mi mano y la alzo para contar las aves que iba pasando cerca de esa dichosa nube. <<Tiene forma de corazón ¿qué no vez? ¿de verdad no te das cuenta? Tiene forma tuya, así de bonita, así de estética, así de perfecta.>>. Ahora su mano iba directo a mi vientre, la sobre puso y sentí como sus ojos se iba cerrando despacito, como queriendo recordar. Me apretó fuerte hacia ella y sus labios rodaron por toda mi mejilla, pedacito a pedacito. <<Tengo sueño>> bostezó y volvió a cerrar los ojos <<Duérmete, yo te cuido>>, se lo dije con tanta seguridad como si de verdad nada le fuera a pasar al lado mío. No recuerdo muy bien cuanto tiempo se durmió mientras yo trataba de encontrar una nube en forma de ella, pero es que yo sabía que no había porque simplemente nada se le asemeja a tan bonita casualidad. Y recordando en cómo llegamos ahí, en qué momento eramos una, o al menos yo sentía que era así, y por más que quería encontrar el detalle o la circunstancias que nos hicieron dar justo en dónde nada más bonito podía pasar. Porque tal vez fueron esos dos, tres o cuatro diálogos sin interés alguno, o fue la sonrisa de todos los días, o fueron las miradas indiferentes, o yo qué sé, porque a pesar de que quería buscar un punto clave para mí en ese momento todos los puntos parecían básicos e importantes. Exactos, preciosos, preciosos.
Mientras pensaba esperaba a que ella se despertará por su cuenta, y al cabo de un rato lo hizo. Despertó y sus ojos se habían hecho de un tamaño minúsculo, sus manos buscaron su cara con tanta ansiedad para luego refugiarse en mi cuello. Y lo beso. Fue un beso de esos que ya no había sentido hace mucho. <<Quiero hacer algo, pero no sé si esté bien o qué reacción tengas>>, mi mente se puso en blanco y sólo pude decirle << Pues hazlo>>. Ella se acercaba poco a poco en busca de mi boca, su dedo pulgar rozo mi labio inferior y sonrío antes de hacerlo. Se acomodó de forma delicada para quedar sobre mío y me apretujo, acaricio mi cuello y lo hizo. Fue verídico, estaba perdida en ella y no me importaba que ella no estuviera perdida en mí. Sus labios solo rozaron con los míos y luego se apretaron entre sí, volvió a sonreír y yo no supe ni qué hacer. Fue un segundo beso el que lo dijo todo, me beso como nadie me había besado. Me beso hasta el alma, me robo el aliento. Me quedé sin habla. Sus dientes apretaron mi labio superior con rabia, y susurro, <<No te vayas, no ahora. Seamoslo todo, aunque ahora siento que lo somos, quédate a esperar la nada conmigo>>, ahora estaba más ruborizada, no paraba de sonreír y eso me parecía maravilloso. Sus manos se escabulleron debajo de mi blusa, parecía que me arrancaría la espalda con sus uñas encarnadas en mí. No vimos la hora, hasta que se obscureció, <<Me tengo que ir, ya es muy tarde y tengo que llega a casa>>, sentí como su piel se despegaba de la mía y yo no quería que se fuera. Se sentó frente a mí y sólo dijo <<Me gustas, me gustas como hace mucho nadie me gustaba. Me gustas desde aquél primer día en que te vi y tú ni en cuenta de que yo siquiera existiera. Me gustas desde que oí tu risa y todo mi mundo se estremeció. Desde hace 6 meses que quiero pertenecer a ti, y tú ni sabes como me llamo. En cambio yo, yo sé todo lo que es necesario saber de ti. Sé cada paso que puedes llegar a dar. Sé que puedes quererme tanto como yo a ti. Veme, estoy aquí, contigo, arriesgándome a que nunca vuelvas a voltearme a ver. Estoy arriesgando lo que soy, para que tú me des de todo eso que puedes guardar. Me gustas, me gustas de pies a cabeza, con todo y todo. Ahora no nos acabemos>> Me abrazo y volvió a apretujarme, pareciera que me quedaría sin aliento y yo sólo pude decirle <<Ve con cuidado>>, mis labios ahora fueron en busca de los suyos bajando hasta quedarse perdidos en su cuello. La abrace y me escondí en toda ella. Supo que me quedaría, sin necesidad de tantas palabras. Sabía que me quería quedar con ella. Me regalo otra sonrisa suya y entrelazo su mano con la mía, no pare de sentirme completa ese día, y todos los demás días que la veía de lejos y ella me regalaba todas sus sonrisas, en todas las posiciones y climas posibles. 
No puedo describir la forma de su labios, o su manera de besarme, o como sentía que me sonreía de una manera especial. Pero ese día lo fuimos todo.
Ahora han pasado 8 meses y 5 días desde ese momento de mi vida, en dónde por fin lo fui todo con alguien, y actuamos como si nos hubiera pasado pero no nos mata, sólo nos acongoja y nos ama.

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