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Silencio

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Era un día cualquiera para él, despertarse, bañarse, tomar desayuno, tomar sus cosas, poner su canción para caminar en sus audífonos y salir de la casa, nada nuevo, nada distinto, excepto en su mente, tuvo una idea, ni el mismo sabía si era buena o no, no hablar con nadie en ese día, ni siquiera escribiendo, simplemente pasando de todo, sin poner atención a nada ni a nadie, en su mayor parte seria como cualquier otro día, estar ahí sentado sin hablar sin dirigir una mirada, solo haciendo lo que debía nada más, pero sin mediación alguna, todos le empezaban a hablar, preguntarle que le pasaba, incluso aquellos que nunca siquiera lo miraron, todo por no expresar nada, mantuvo su idea, le hablo aquella que él quería, le dolía, pero él no dirigió palabra alguna a ella, siguió así, y pronto se dio cuenta de que todos lo apreciaban más, cuando él no quería a nadie, cuando era frío, cuando en realidad no necesitaba a nadie, pero cada vez que el pedía ayuda, un consejo, o simplemente una sonri...

Un motivo para estar triste.

Ella aun no entendía por qué  le sucedía esto, por qué no podía sentirse feliz si ella lo tenía todo y no le faltaba nada, ella no sabía la razón por la cual dejaba que el  frió , la tristeza y las lágrimas la abrazaran como si no hubiera mañana, ella no lo sabía no entendía como alguien puede despertar sintiéndose triste sin que le dieran motivos y le aterraba el día en que tuviera un motivo para estar triste porque no sabía qué pasaría con ella. Cada vez que quería decir lo que le pasaba se callaba porque pensaba que si lo decía era muy desagradecido de su parte pues muchos pasan por cosas peores y aun así callan, ella no quiere ser débil y finge estar bien, prepara su mejor sonrisa para recibir el día y cuando por fin está sola se sienta y escribe lo quiere decir como narrador omnisciente para que el que la lea piense que es un personaje más de una ridícula novela que cuenta la historia de alguien aburrido y que no se quiere. Un día descubrió que lo que más anhel...

Mi punto final, sí o no.

He llegado a un punto de mi vida en donde no sé qué es lo que hago, en donde estoy cansado de todo y de todos. Apenas tengo 27 y siento que no he hecho nada bueno por mí ni por los demás. Mirando al pasado me doy cuenta de todo lo que hice y cuantas veces le fallé a la gente. Aún no olvido la primera vez que hui de casa, creyendo que era fácil alejarme de todos los problemas sin darme cuenta que causaba angustias y desvelos, mi inconsciencia ante el mundo que parece estar bien sin mí, según mis pensamientos. Ahora me pregunto ¿qué es lo bueno que yo he hecho? Que es menos de lo que la gente ha hecho por mí. Aún recuerdo a cuantas personas les fallé y cuantas veces creí decir la verdad cuando en realidad lo que hacía solo era tapar mis mentiras con otras más. No le encuentro mucho sentido a lo que hago, un "gran" hombre de negocios, levantándome temprano, yendo al trabajo y del trabajo a la casa aunque también en ocasiones me doy lujos para despejarme de mi rutinaria vida, de...

Lágrimas en el metro…

Al salir de mi casa, nunca pensé que terminaría escribiendo de algo que me acontecería en el metro: Esta tarde me subí al metro pensando un sinfín de cosas y sintiendo una pluralidad de sentimientos. Y como ya es costumbre, decidí sentarme en un asiento junto a la ventana; si, soy de esos que van viendo al vacío en movimiento a través de una ventana en cualquier vehículo, me resulta tan inspirador y relajante. Pero durante mi viaje urbano por la ciudad, por alguna razón volteo a ver hacia el asiento que me quedaba en frente, el metro se encontraba lleno, pero en un espacio vacío entre persona y persona se lograba distinguir el rostro de una mujer; la cual, comenzó a llorar sin previo aviso. Las lágrimas comenzaron a rodar por sus mejillas, sin poder contenerlas. No quería llorar, no ahí, no en ese lugar; pero mientras más limpiaba su rostro más brotaban las lágrimas de sus ojos, casi podrían decirse que sus lágrimas parecían la Hidra de Lerma. Sus lágrimas no dejaban de salir y eso ...

Te todo.

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Te quiero, te pienso, te sueño, te lloro, te grito, te siento, te añoro, te duermo, te como, te escribo, te pinto, te beso, te todo.  Porque ya no sé y no quiero y no puedo sacarte de mí. Tus dedos se fundieron entre los espacios que hay en mi mano, tu piel es mi piel y tus ojos mi horizonte. Tus labios son mis besos y mi aliento es tu derrumbar. Mis pies son tu imán y tus cejas es el lugar en dónde no me quiero hallar, lejos. El término de tu espalda se vuelve mi refugio y tu sonrisa mi primordial. Aunque es pronto, aunque no duremos mucho, lo fuimos, lo somos, pero no lo seremos.  Y no interesa si te vas mañana o te vas dentro de una semana, porque he probado y he sentido lo que no es tener sed, lo que es no tener frio. Lo que es no tener, lo que es no sufrir por una noche. Si te vas, no me importa porque te he amado como si fueras el último y me has amado como si fuera la primera.  Cuando llegue el momento de que te vayas, estaré feliz, no porque te vas sino ...

Estancarme...

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Por primera vez en mi vida si quiero estancarme. Por primera vez en mi vida siento la necesidad y el deseo de hacerlo. Quiero estancarme, en ti. Estancarme en tus ojos, en tu lagrimas, en tus labios, en tus besos, en tus sentimientos. Quiero quedarme para siempre en tu cuello, en tu hombro, en tu pecho, en tu abdomen, en tu espalda baja y hasta en tu cintura. Quiero estancarme en tus piernas, en tus muslos, en tus pies, en tus manos, en la punta de tu nariz y de la lengua. Por primera vez quiero ahogarme en tu saliva y morirme en tus puños. Es la última vez que querré aferrarme a algo. La primera vez que quiero sí quedarme en un agujero, en el de tu mejilla al sonrojar. Por última vez quiero estancarme en tu alma y escavar hasta lo profundo para no poder salir jamás. No te pido mucho, sólo que me des cobijo y una mínima pizca de lo que yo te doy, así será infinito. No quiero querer otros labios u otra voz diciéndome "Te amo". No siento la necesidad de necesitar otra cosa ...

Luz.

La primera cita no fue nada especial, salpicada por los caprichos de la inmensa ciudad, error en la reservación, tráfico, el clima no ayudaba demasiado. Incluso la radio fue interrumpida por un programa especial sobre algún problema importante que afectaba a la nación. Él tenía mucho tiempo sin salir con nadie, no por alguna razón en específico, simplemente porque a veces es así, por lo tanto, el en realidad tenía muchas expectativas, quería demostrar lo mejor de él. Ella vivía algo similar, tal vez cansada de citas y citas que no llegan a ningún lado, silencios incomodos, y siempre en esa ficticia luz de los faroles, de la radio del coche, de los coches que pasan y de los semáforos, esas luces que hacen parecer más irreal todo, de lo que ya parece. El paso por ella a tiempo, había escogido con tiempo su atuendo, no quería que se viera que se esforzaba demasiado, pero, por dios! Una pequeña ayudadita nunca está de más, y ella… ella lucia lo mejor que podría, y no es que se combina...