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Lágrimas en el metro…

Al salir de mi casa, nunca pensé que terminaría escribiendo de algo que me acontecería en el metro: Esta tarde me subí al metro pensando un sinfín de cosas y sintiendo una pluralidad de sentimientos. Y como ya es costumbre, decidí sentarme en un asiento junto a la ventana; si, soy de esos que van viendo al vacío en movimiento a través de una ventana en cualquier vehículo, me resulta tan inspirador y relajante. Pero durante mi viaje urbano por la ciudad, por alguna razón volteo a ver hacia el asiento que me quedaba en frente, el metro se encontraba lleno, pero en un espacio vacío entre persona y persona se lograba distinguir el rostro de una mujer; la cual, comenzó a llorar sin previo aviso. Las lágrimas comenzaron a rodar por sus mejillas, sin poder contenerlas. No quería llorar, no ahí, no en ese lugar; pero mientras más limpiaba su rostro más brotaban las lágrimas de sus ojos, casi podrían decirse que sus lágrimas parecían la Hidra de Lerma. Sus lágrimas no dejaban de salir y eso ...

Te todo.

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Te quiero, te pienso, te sueño, te lloro, te grito, te siento, te añoro, te duermo, te como, te escribo, te pinto, te beso, te todo.  Porque ya no sé y no quiero y no puedo sacarte de mí. Tus dedos se fundieron entre los espacios que hay en mi mano, tu piel es mi piel y tus ojos mi horizonte. Tus labios son mis besos y mi aliento es tu derrumbar. Mis pies son tu imán y tus cejas es el lugar en dónde no me quiero hallar, lejos. El término de tu espalda se vuelve mi refugio y tu sonrisa mi primordial. Aunque es pronto, aunque no duremos mucho, lo fuimos, lo somos, pero no lo seremos.  Y no interesa si te vas mañana o te vas dentro de una semana, porque he probado y he sentido lo que no es tener sed, lo que es no tener frio. Lo que es no tener, lo que es no sufrir por una noche. Si te vas, no me importa porque te he amado como si fueras el último y me has amado como si fuera la primera.  Cuando llegue el momento de que te vayas, estaré feliz, no porque te vas sino ...

Estancarme...

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Por primera vez en mi vida si quiero estancarme. Por primera vez en mi vida siento la necesidad y el deseo de hacerlo. Quiero estancarme, en ti. Estancarme en tus ojos, en tu lagrimas, en tus labios, en tus besos, en tus sentimientos. Quiero quedarme para siempre en tu cuello, en tu hombro, en tu pecho, en tu abdomen, en tu espalda baja y hasta en tu cintura. Quiero estancarme en tus piernas, en tus muslos, en tus pies, en tus manos, en la punta de tu nariz y de la lengua. Por primera vez quiero ahogarme en tu saliva y morirme en tus puños. Es la última vez que querré aferrarme a algo. La primera vez que quiero sí quedarme en un agujero, en el de tu mejilla al sonrojar. Por última vez quiero estancarme en tu alma y escavar hasta lo profundo para no poder salir jamás. No te pido mucho, sólo que me des cobijo y una mínima pizca de lo que yo te doy, así será infinito. No quiero querer otros labios u otra voz diciéndome "Te amo". No siento la necesidad de necesitar otra cosa ...

Luz.

La primera cita no fue nada especial, salpicada por los caprichos de la inmensa ciudad, error en la reservación, tráfico, el clima no ayudaba demasiado. Incluso la radio fue interrumpida por un programa especial sobre algún problema importante que afectaba a la nación. Él tenía mucho tiempo sin salir con nadie, no por alguna razón en específico, simplemente porque a veces es así, por lo tanto, el en realidad tenía muchas expectativas, quería demostrar lo mejor de él. Ella vivía algo similar, tal vez cansada de citas y citas que no llegan a ningún lado, silencios incomodos, y siempre en esa ficticia luz de los faroles, de la radio del coche, de los coches que pasan y de los semáforos, esas luces que hacen parecer más irreal todo, de lo que ya parece. El paso por ella a tiempo, había escogido con tiempo su atuendo, no quería que se viera que se esforzaba demasiado, pero, por dios! Una pequeña ayudadita nunca está de más, y ella… ella lucia lo mejor que podría, y no es que se combina...

152 días sin ella.

Llevo 152 días sin probar alimento alguno tal vez sea porque el sabor de las cosas se fue con ella, tengo un dolor en riñón izquierdo sera por los litros y litros de café que tomo para poder lograr escribir y la cafetera llena, será como la 4 vez que la lleno. He salido sólo a la tienda a comprar galletas y paletas de esas que ella tanto compraba, sólo para recordarla. Hay pilas de libros leídos y otras tantas que hay por leer, a ver si de esa manera las palabras melancólicas y correctas llegan a mí, transmitiéndose a través de mis dedos llegando a la teclas del ordenador, ese nuevo que compre para platicar con ella y contarle de mis novelas e historias cuando se iba de viaje y sólo de esa manera podía verla, cantarle, llorarle, contarle de esas idas al museo y de qué tan bien me iba escribiendo aquella novela sobre el padre ladrón de corazones. Tengo litros de agua en vasos regados por todo la habitación, mi madre ll...

Carta a mis padres. (el después que nadie quería decir)

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Cuando estén leyendo esto tal vez ya sea demasiado tarde. Cuando se den cuenta sus problemas al fin se acabaran, por fin terminaran por darse cuenta que todo el esfuerzo ya no tendrá a quien reprochárselo. Todo estará bien para todos. Hubo muchas cosas que no dije a tiempo, algunas las entendieron y otras simplemente no tendrán explicación alguna. Porque sí, falle, tuve muchos miedos e inseguridades que ustedes ni siquiera imaginaron. No me conocen a pesar de que les llame “papás”. En realidad no saben lo que me gustaba. No sabe si tuve o no mi primera relación sexual, si me drogaba, de mis preferencias sexual, si estaba en donde les decía que estaba o simplemente lo que en realidad sentí. No saben cuál era mi artista favorita o con que canción lloraba. No tienen ni idea si mi primer novio fue mi “primer y único amor” o sí fue el último que tuve. Nunca me vieron llorar por algún problema mío. Se libraron de muchas cosas, no más idas y vueltas al colegio. No más cuotas que pagar para...

Felicidad.

Estoy en un punto que nunca pensé que estaría: Estoy renunciando a la persona que más me importa por su felicidad, intentando convencerla de que, a pesar de que su futuro novio es de un mundo distinto, el tal vez la haga feliz. Una vez estuve en ese lugar y ella me rechazó a pesar de saber que yo la puedo hacer la mujer más feliz del mundo. No quiero que cometa el mismo error dos veces, tal vez ella no sea para mi, pero no por eso tengo que condenarla, ella merece ser feliz y tienen que intentarlo. Para ser sincero, el tipo no me convence mucho, se enaomoró de ella sin conocerla, pero a pesar de eso, ella está bien, él le hace bien y si ella está bien, yo estoy bien. Mi pensamiento inmediato es que yo no merezco ser felíz y por eso toda esta situación, la vida la puso ante mi una y mil veces, peleamos, nos distanciamos, pero siempre volvimos a juntarnos, porque ella me quiere y yo… la quiero. Cuando sus relaciones terminan, a quien acude siempre es a mi, y nuevamente aparece alguie...