Felicidad.
Estoy en un punto que nunca pensé que estaría: Estoy renunciando a la persona que más me importa por su felicidad, intentando convencerla de que, a pesar de que su futuro novio es de un mundo distinto, el tal vez la haga feliz. Una vez estuve en ese lugar y ella me rechazó a pesar de saber que yo la puedo hacer la mujer más feliz del mundo. No quiero que cometa el mismo error dos veces, tal vez ella no sea para mi, pero no por eso tengo que condenarla, ella merece ser feliz y tienen que intentarlo. Para ser sincero, el tipo no me convence mucho, se enaomoró de ella sin conocerla, pero a pesar de eso, ella está bien, él le hace bien y si ella está bien, yo estoy bien. Mi pensamiento inmediato es que yo no merezco ser felíz y por eso toda esta situación, la vida la puso ante mi una y mil veces, peleamos, nos distanciamos, pero siempre volvimos a juntarnos, porque ella me quiere y yo… la quiero. Cuando sus relaciones terminan, a quien acude siempre es a mi, y nuevamente aparece alguien que le promete felicidad, alguien, en quien yo no confío porque ya le mintió, pero, mientras ella sea feliz, yo soy feliz. Una y mil veces me dijo que yo podía hacerla la mujer más feliz pero no quería herirme… Hoy me dijo eso mismo, pero de otro y yo estoy intentando convencerla de que lo intente, que no pierda su felicidad, y creo que está bien, no debo atarla, voy a perder a la persona más importante de mi vida, la que es dueña de mi felicidad, la voy a perder por su felicidad. No es para mí, el destino se equivocó, o quizás sea una especie de castigo, tal vez en una vida anterior fui una persona muy mala y merezca todo este sufrimiento. Intenté mil veces convencerla de arriesgarnos a ser felices juntos, pero en su terca cabeza no cabe esa idea, por eso tengo que convencerla de que intente ahora algo con este tipo, aunque a mi no me guste, aunque sea apresurado, aunque mi felicidad se vaya con ella, tengo que convencerla…por su felicidad
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