Carta a mis padres. (el después que nadie quería decir)
Cuando estén leyendo esto tal vez ya sea demasiado tarde. Cuando se
den cuenta sus problemas al fin se acabaran, por fin terminaran por darse cuenta
que todo el esfuerzo ya no tendrá a quien reprochárselo. Todo estará bien para
todos. Hubo muchas cosas que no dije a tiempo, algunas las entendieron y otras
simplemente no tendrán explicación alguna. Porque sí, falle, tuve muchos miedos
e inseguridades que ustedes ni siquiera imaginaron. No me conocen a pesar de
que les llame “papás”. En realidad no saben lo que me gustaba. No sabe si tuve
o no mi primera relación sexual, si me drogaba, de mis preferencias sexual, si
estaba en donde les decía que estaba o simplemente lo que en realidad sentí. No
saben cuál era mi artista favorita o con que canción lloraba. No tienen ni idea
si mi primer novio fue mi “primer y único amor” o sí fue el último que tuve. Nunca
me vieron llorar por algún problema mío.
Se libraron de muchas cosas, no más idas y vueltas al colegio. No más
cuotas que pagar para tener una “buena educación”, no más dramas en sí llegue o
no a casa la noche anterior. Se ahorraron tantas cosas, gastar dinero en roma e
incluso desvelos y angustias. Ya se acabaron las idas a los psiquiatras o las
visitas a la clínica de desórdenes alimenticios. SE HAN CURADO. De todo. De mí.
Se han salvado de una persona con desórdenes
mentales y de los berrinches por las mañanas. Ya no tendrán que preocuparse por
pilas de medicamentos o dinero gastado en consultas. Se han ahorrado aquella
estancia en esa “casa de locos” como siempre decías tú, mamá. Ahora se han
curado de un estorbo, de un bulto, de un parásito. Pero me sorprende, que ahora
que los puedo visualizar con cada detalle, sigan sufriendo por causa mía. ¿Lo
ven? ¿Se dan cuenta? Es lo único que sé hacer, dañar.
De que los quise, de eso pueden estar seguros. Hubo días en donde los
maldecía, en donde lo único que quería era llamar su atención. Siempre estuve
ahí. Nunca se dieron cuenta de las noches en que me frustraba por escuchar
peleas al otro lado de la habitación. No vieron las marcas en mis brazos hasta
que alguien se las mostró. Nunca tuvieron idea de que lo único que necesitaba
cuando llegaba tarde del colegio, con la pero disposición, era escuchar un “Te
quiero”, un “Estoy orgullosa/o de ti”. Y nunca fue así.
Se han curado de ese bebé inesperado, la causa de su matrimonio y también
de su divorcio. Se han curado de cualquier problema futuro. No fueron los
peores padres porque yo los elegí, yo los quise a ustedes antes de que supieran
siquiera de mi existencia. Pero ahora, ahora es cuando yo les regreso el favor
que me hicieron, fueron los mejores compañeros de vida a pesar de todo lo mal
vivido. Y sí, les regreso el favor porque así como ustedes me dieron la vida y
la dicha de haber conocer a personas inigualables en mi estancia ahora yo los
libero de cualquier problema más adelante.
No fui la mejor hija, lo sé, pero sin duda hice un esfuerzo por querer
escuchar el “Te amo” que nunca en mi vida escuche, y que ahora, lejos de
ustedes, ahora que mi madre está lamentándose y mi padre esta perplejo sentado
en la silla del comedor agachando la cabeza, ahora en ese instante, puedo
recibir un <<Te amo>> y ahora lo siento de donde estoy y con lágrimas
en los ojos replico <<Los amo y perdón>>.
Gracias por darme la oportunidad de vivir y convivir con ustedes, pero
ahora ya es tiempo de decirles adiós. Adiós para siempre. Los amo con todo lo
que un día llegue a ser…
Su hija que no
supo cómo combatir
con sus monstruos,
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