152 días sin ella.
Llevo 152 días sin probar alimento alguno tal vez sea porque el sabor de las cosas se fue con ella, tengo un dolor en riñón izquierdo sera por los litros y litros de café que tomo para poder lograr escribir y la cafetera llena, será como la 4 vez que la lleno. He salido sólo a la tienda a comprar galletas y paletas de esas que ella tanto compraba, sólo para recordarla. Hay pilas de libros leídos y otras tantas que hay por leer, a ver si de esa manera las palabras melancólicas y correctas llegan a mí, transmitiéndose a través de mis dedos llegando a la teclas del ordenador, ese nuevo que compre para platicar con ella y contarle de mis novelas e historias cuando se iba de viaje y sólo de esa manera podía verla, cantarle, llorarle, contarle de esas idas al museo y de qué tan bien me iba escribiendo aquella novela sobre el padre ladrón de corazones. Tengo litros de agua en vasos regados por todo la habitación, mi madre llamando por teléfono cada 20 minutos con la esperanza que no hubiera muerto, pero estoy muerta, muerta de amor, muerta de dolor, muerta de apariencia, muerta de ausencia. Llevo 152 días extrañándola que parecen años, desde que ella se fue a buscar el amor en forma de bota, en forma de Italia... y yo con mi complejidad, atándome a la cama, a mis historias y a mis libros. Atándome siempre a la misma taza de café reutilizada dios sabrá cuantas veces, y luego, de la nada, llegan a mi mente esos recuerdos de los cuales sonrió como si estuvieran ocurriendo en el instante y esos suspiros que vuelven pronto a mí, abrazándome porque ellos son los que no se quieren ir. Ahora sólo le llamo de vez en cuando preguntándole sobre su nuevo trabajo, por si ya encontró a ese amor que fue a perseguir, el amor y el sueño de ser actriz. Ella de esas <<"de vez en cuando">> me contesta que tal vez no es su mejor momento o no fue hecha para ello.
En los últimos 4 meses había más de lo pensado, escribía sobre todo, pero lo impresionante es que había dejado de hablar sobre abandono, desprecio o desamor, más bien era sobre como la gente sonreía al pasar al lado mío, sintiendo esa sensación de felicidad que inundaba mi propio ser, transmitiéndoselo a la gente, con esa sonrisa en la cara que nunca de los nunca se iba. Después de que ella fue a Italia, todo cambio, de un tiempo para acá me había acogido en dolor y emborachandome en desprecio, volví a mi necedad de no aceptar mis errores y a culpar a los demás de mi estupideces .
Así me encuentro escuchando a Joaquín Sabina y a Los Smiths, escuchando a Russian Red y a Nicho Hinojosa, escuchando a Fernando Delgadillo y Alanis Morisette, desde ya hace 152 días, con cajas y cajas de cigarillos amontonadas al pie de mi cama, uno tras otro como intentando matarme a mi misma, como si quisiera tener los dientes amarillos y mis pulmones muertos de rabia, como queriendo culpa a el humo de la ausencia de mi Romeo, al desprecio, de mi Julieta.
Espero su regreso, espero que llegue con la frente en alto, contándome de lo bien que le fue. Contándome sobre la nueva chica que conoció algo así como un amor de verano de esos que te llenan el corazón de sonrisas, de esos amores que no dejan dolor. Espero que llegue y me bese como solía hacerlo. Espero esperarla y decirle que le quiero, al igual que hacerle cumplidos como si el viaje le hubiera ayudado en mucho y se viera aun más hermosa de lo normal. Espero ese brillo en sus ojos resplandeciendo cada 5 minutos por el sueño realizado, espero a el amor de mi vida porque se que volverá... Mientras tanto tendré que esperar y esperar a que se vaya, aquella a la que llamo suya , esa 'la ausencia', su ausencia y mi desesperación por esperarla hasta que deje de doler.
En los últimos 4 meses había más de lo pensado, escribía sobre todo, pero lo impresionante es que había dejado de hablar sobre abandono, desprecio o desamor, más bien era sobre como la gente sonreía al pasar al lado mío, sintiendo esa sensación de felicidad que inundaba mi propio ser, transmitiéndoselo a la gente, con esa sonrisa en la cara que nunca de los nunca se iba. Después de que ella fue a Italia, todo cambio, de un tiempo para acá me había acogido en dolor y emborachandome en desprecio, volví a mi necedad de no aceptar mis errores y a culpar a los demás de mi estupideces .
Así me encuentro escuchando a Joaquín Sabina y a Los Smiths, escuchando a Russian Red y a Nicho Hinojosa, escuchando a Fernando Delgadillo y Alanis Morisette, desde ya hace 152 días, con cajas y cajas de cigarillos amontonadas al pie de mi cama, uno tras otro como intentando matarme a mi misma, como si quisiera tener los dientes amarillos y mis pulmones muertos de rabia, como queriendo culpa a el humo de la ausencia de mi Romeo, al desprecio, de mi Julieta.
Espero su regreso, espero que llegue con la frente en alto, contándome de lo bien que le fue. Contándome sobre la nueva chica que conoció algo así como un amor de verano de esos que te llenan el corazón de sonrisas, de esos amores que no dejan dolor. Espero que llegue y me bese como solía hacerlo. Espero esperarla y decirle que le quiero, al igual que hacerle cumplidos como si el viaje le hubiera ayudado en mucho y se viera aun más hermosa de lo normal. Espero ese brillo en sus ojos resplandeciendo cada 5 minutos por el sueño realizado, espero a el amor de mi vida porque se que volverá... Mientras tanto tendré que esperar y esperar a que se vaya, aquella a la que llamo suya , esa 'la ausencia', su ausencia y mi desesperación por esperarla hasta que deje de doler.
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