Entradas

Cuando supe que estaba enamorada.

Había sido fácil quererla, es decir, aunque fuera de nosotras era todo un caos, había sido muy sencillo reír de sus chistes y platicar de cualquier cosa. Había sido bastante reconfortante encontrarme despierta en la madrugada pensando en qué había sucedido y cómo fue instantáneo eso que muchos llaman conexión, pero también mi miedo había sido inmenso y los tropiezos iban uno detrás de otro, fue confuso y desalentador al principio como si el universo no me quisiera ahí. Y por primera vez tomé mis propias riendas y le fui fiel a lo que estaba siendo, mi corazón se sentía listo inclusive si era solo para aventarse de nuevo al vacío. Era sí o no, en dos contrastes diferentes con una misma persona, era intentarlo de nuevo o quedarme con las ganas. Así que lo hice. Por un momento pensé que si iba a ser difícil no valía la pena y que el estar ahí solo iba a ser un error más, pero no, al contrario, todo fue bastante simple. Fue como si solo pudieras ver estrellas brillantes y sintieras el vien...

Espero que seas la primera y la última.

Tuve la sensación de haberte conocido antes, incluso mucho antes de verte caminar hacia mi dirección la primera vez. Tu compañía se sentía muy familiar y el sonido de tu risa lo podría reconocer con claridad. Ese día tus ojos tenían un leve brillo que no podía reconocer, quería estar contigo y a la vez no. Me sentía alguien rota ante ti, porque lo estaba. Todos mis fragmentos se veían desiguales y daban confusión contigo. Intenté ocultar mi daño, intenté no ser tan franca e hice chistes tontos para persuadir mi dolor. A ti te veía casi reluciente, era la primera vez que tu esencia tocaba mi ser y parecía alguien nuevo dispuesto a darlo todo. El sonido de tu voz estaba tan presente en ese lugar, mientras que yo estaba a años luz de ahí. Quería disculparme por presentarme tan descuadrada contigo, incluso después de varios días después de ese día intenté llamarte para disculparme. Nunca lo hice. Y tú seguiste tu camino, encontraste diferentes contrastes hasta que diste con el q...

Una copa llena de ti.

Hay algo que siempre me regresa contigo, de una forma más romántica que sexual. Y no digo que no te desee porque sin duda es algo que siempre intento no gritar pero que igual siempre termino diciendo.  Quizá sea ahora un poco de tu ausencia que me hace querer escribir, quizá sea las cuatro copas de vino. Me gusta tomar vino pensándote, y mejor aun, describiéndote, ya sea en mi mente o en un trozo de papel. Porque es increíble. No hablo de perder mis sentidos para saber que me haces falta.  Solo que cada copa hace que te añore más de la forma cursi y sensible que florece en mi cuando nadie me ve. Me gusta pensar que tus besos saben a Merlot. O que tus labios son tan carmesí como Cabernet. Comparaciones estúpidas en momentos sensibles.  La mayor parte de lo que escribo ahora es solo el reflejo que tengo del muelle con olas golpeando como si fueras tú haciéndome el amor en perfecta sintonía.  Tus ojos, tus labios, tus manos, mi cuerpo.  No pienso divag...

Para el amor: Pd: aún no llegues. Pd2: gracias.

Pareciera extraño, pero hace tiempo que llevo dejándote a un lado. He dejado de querer descubrir cuál es tu sabor. He dejado mis ganas ansiosas de ver cómo quieres. He olvidado el color de tu voz, y a qué hueles.  Hace tiempo que voy dejándote libre, que cierro la puerta que mantenía abierta para ti.  Creo que olvidé hasta como se siente ser rodeada por ti, tengo una sensación de que se sentía cálido pero ahora pareces aire. He dejado de llevar tu recuerdo. Olvide inclusive si te quise.  Parecería absurdo, huir del cariño o dejar de pensar en ti. Pero ya no me acuerdo de cómo es que te llamas, hasta he dejado de ver tus ojos entre la multitud.  Ya no tienes un gesto en particular, ya no tienes una característica entre todos.  He olvidado cómo se siente estar contigo.  He dejado atrás qué tan feliz fui cuando te encontré.  He dejado de pensar cuál sería tu forma, o de que manera son tus abrazos.  He recaudado solo lo mío; lo que se...

Su último beso.

Recuerdo un beso, que quizá fue el único beso que valió la pena, que tocó mi alma.  Y sí, así fue. Me dio gusto que me regalara el último que pudo dar. Se esfumo tan de pronto, se fue y ni siquiera adiós dijo, sin embargo agradezco que haya estado unos segundos más conmigo. El tacto de sus manos no se esfumo, incluso sin siquiera tocarme. En ocasiones duele, duele como si te enterraran un clavo en la cabeza. Duele de la forma más hiriente que pueda existir.  Y yo no me fui, no fallecí en ese instante sino hasta después. Cuando vi su cuerpo postrado en una caja muy lujosa y bonita. Sus ojos se cerraron, su sonrisa se borró tan rápido pero tenía los pómulos rosados y la piel limpia y brillosa. Quisiera haber podido quedarme un instante más a su lado, sin que la vista se me nublara o mi rostro estuviera empapado de lagrimas. Recuerdo el primer y último beso, que al contrario de ella, ese sigue vivo. Vivo hasta que yo muera, y alguien más recree la misma escena; de v...

Pero yo, aún sigo aquí...

La primera imagen viva que tengo de todo esto, es a los tres años; él me sostenía en sus brazos como si yo fuese aire, su rostro se iluminaba con la sonrisa más bonita y sincera de todas. ¿Y cómo no amar y ver a tu hija de esa forma? pero ¿en qué momento se acabo eso? Ahora él sonríe y ríe de vez en cuando, no de la misma manera ni por el mismo motivo. Es bastante triste y cansado ver a tu "súper héroe" derrotado por la falta de dinero, por la escasez de tiempo, por el cambio de personajes, por ver diferente el paisaje. Daría todo por verlo feliz, porque se alegre de que ahora yo tengo un hombre bueno a mi lado  que intenta protegerme casi tan bien como él un día lo hizo. Quisiera tanto que su bendición nos llenara de alegría. Cuando mamá murió pensaba que nuestras vidas serían un poco más unidas a consecuencia de que algo nos faltaba a los dos, pero ahora, ahora me veo en el espejo y me detesto; odio parecerme tanto a ella. Odio recordársela y que cada mañana al e...

Pero ya por fin entendí.

Y ahora he entendido todo; tu falta de atención, tus interminables disculpas por no estar, los mensajes alternos cada dos semanas e inclusive las excusas para no hablar de lo que sientes.  Está más que claro, y bien dicen que no hay peor ciego que el que no quiere ver; porque yo lo soy. Porque no importa si te has disculpado mil veces, yo te digo mil y un veces más que no tienes por qué hacerlo, y  vienen las cosas bonitas, el sentir(creer) que me quieres, porque estoy acostumbrada a recibir todo lo poco que das en solo unos días para que después todo se vuelva casi sombrío hasta desaparecer. Y no es que no tengas tiempo, tampoco es que yo no sea clara con mis sentimientos hacia ti, ni mucho menos que te alejes porque piensas que estaré mejor con alguien más que contigo, ni mucho menos que el tiempo y los par de kilómetro, las agendas reducidas o el tipo de clima y las veinti tantas tonterías que dices para no decirme a mí que sí. Porque no es que no sepas cómo quererme o qué ...