Cuando supe que estaba enamorada.
Había sido fácil quererla, es decir, aunque fuera de nosotras era todo un caos, había sido muy sencillo reír de sus chistes y platicar de cualquier cosa. Había sido bastante reconfortante encontrarme despierta en la madrugada pensando en qué había sucedido y cómo fue instantáneo eso que muchos llaman conexión, pero también mi miedo había sido inmenso y los tropiezos iban uno detrás de otro, fue confuso y desalentador al principio como si el universo no me quisiera ahí. Y por primera vez tomé mis propias riendas y le fui fiel a lo que estaba siendo, mi corazón se sentía listo inclusive si era solo para aventarse de nuevo al vacío. Era sí o no, en dos contrastes diferentes con una misma persona, era intentarlo de nuevo o quedarme con las ganas. Así que lo hice. Por un momento pensé que si iba a ser difícil no valía la pena y que el estar ahí solo iba a ser un error más, pero no, al contrario, todo fue bastante simple. Fue como si solo pudieras ver estrellas brillantes y sintieras el vien...