Esperé por ti, pero llegaron por mí.
Fue tanto tiempo que rogué volvieras a mí. Que un día, de la nada todas tus ganas de estar conmigo regresarán y pudiéramos reescribir el futuro, planear nuestro presente y olvidar lo pasado (lo herido). Me senté más de 500 veces en nuestro "lugar especial", fumando, tomando, llorando, pensándote, pidiéndote. Te esperé, largos y tediosos días. Conté los meses que faltaban para esa fecha en especial, ingenuamente pensando que la recordarías y todos tus sentimientos florecerían junto con la primavera. Recité una y mil veces tus cartas para que no se me olvidará cada palabra, cada promesa, cada espacio, cada coma, cada punto, cada esencia de ti en ellas. Inclusive me emocionaba tanto como las primeras veces el solo hecho de pensar en tu regreso. Me quedé años enteros pensando en tus "te amo" susurrados a las dos de la mañana, y ansiaba tanto que volvieran. Y me perdí tanto en ti, que un día, de la alguien me escuchaba hablar de ti, de la forma más tradicional que...