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Esperé por ti, pero llegaron por mí.

Fue tanto tiempo que rogué volvieras a mí. Que un día, de la nada todas tus ganas de estar conmigo regresarán y pudiéramos reescribir el futuro, planear nuestro presente y olvidar lo pasado (lo herido). Me senté más de 500 veces en nuestro "lugar especial", fumando, tomando, llorando, pensándote, pidiéndote. Te esperé, largos y tediosos días. Conté los meses que faltaban para esa fecha en especial, ingenuamente pensando que la recordarías y todos tus sentimientos florecerían junto con la primavera. Recité una y mil veces tus cartas para que no se me olvidará cada palabra, cada promesa, cada espacio, cada coma, cada punto, cada esencia de ti en ellas. Inclusive me emocionaba tanto como las primeras veces el solo hecho de pensar en tu regreso. Me quedé años enteros pensando en tus "te amo" susurrados a las dos de la mañana, y ansiaba tanto que volvieran. Y me perdí tanto en ti, que un día, de la alguien me escuchaba hablar de ti, de la forma más tradicional que...

All I want for X-MAS is not you.

El correo había llegado, y mi mamá me sorprendió dándome un sobre. ¿Para mí? Si yo casi nunca recibo correspondencia. Era un sobre color rosa, con mi nombre en él. Subí a mi cuarto y aventé el sobre a la cama, no me interesaba mucho qué había dentro, era un poco irrelevante. A eso como de las cinco de la tarde volví a subir, había olvidado que tenía que abrirlo. Tarde unos segundos pensando qué podría ser. En fin, termine por abrir cuidadosamente dicho sobre, era una tarjeta navideña. En seguida pensé que  la agencia de mis seguros lo había mandado, siempre recibo tarjetas de cumpleaños junto con antifaces y una frase  motivadora con mi nombre en mayúsculas. Pero no, no era de la agencia, ni tampoco de nadie de mi familia. “Todo lo que quiero para Navidad… eres tú” y una firma muy familiar. Me quedé segundos sin hacer nada. Era de quien me dolió, de quien me partió el alma. Pensé en tener algún tipo de sentimiento respecto a eso, pero no surgió nada. No me hacía s...

Todo lo bueno contigo dura poco.

Y justo me encontré en el coche, llamándole a mamá para que supiera que ya iba en camino pasaban poco de las 9:15 y me dijo que no tendría que pasar por mi hermano, que viniera con la calma del mundo y me sorprendió; casi porque siempre mi mamá va alardeando de que llego tarde, o que solo iba a salir un par de horas, que la cena se enfría o que necesita que cargue con todo el peso del recuerdo de los días o yo qué sé. Me bajé cuadras antes, cinco a decir verdad, solo para caminar y saber qué había significado “esto”. Apenas azoté la puerta cuando un mensaje tuyo llego <<Me gustas. >>. Solo eso decías, y descubrí que estaba sonriendo. Joder, mi sonrisa la pudo notar la muchacha del otro extremo de la cera, pensando qué diablos me pasaba. Pero como todo lo bueno contigo, me dura poco.  Me llené de todas las estrellas, la luna brillaba un tanto diferente, todo era un tanto diferente pero ¿yo? ¿Yo estaba diferente, me sentía diferente, fui diferente? La realidad e...

Vaquero Inquebrantable

Llevaba el trozo de papel que le di en dónde llevaba escrito todo lo que sentía por él, el amor y el odio que me causo en ciertos puntos de mi vida, la que compartí y sin duda alguna le regalé. La última batalla que dio frutos era devastadora para algunos y gloriosa para él. Me escribió que antes de dormirse leyó cada una de mis letras, más sin embargo no le causó ninguna nostalgia. Sino todo lo contrario, se sintió tan fuerte de poder despedirse, se sintió como se siente el que por fin es libre. Y no porque haya sido libre literalmente o quizá sí. Talló en su celda nuestra fecha y se fue volando por los aires más puros. En donde el amor de toda su vida lo esperaba. Y aunque me hubiera dolido en el alma, no fui ni la primera ni la última mujer a quien quiso, pero que sin duda me llego a demostrar que el cariño que sentía por mí nunca se comparó con el de otra más. Me dan ganas de irme con él, de huir al mismo horizonte en donde le esperaba una vida mejor de la que tuvo jun...

Aunque me hayas olvidado.

Tengo mil ideas sobre lo que puede o no puede pasar entre nosotras. Hace mucho que no pensaba en las consecuencias de mis actos y ahora se me dio por pensar mucho en ellos, quizá porque de cierta manera no me siento a gusto con lo que hago o digo en estos momentos. Y después apareces tú entre mis ideas, como si necesitará más contratiempos en mi camino, más sin embargo al dejarme llevar por todo lo que ronda en mi cabeza me doy cuenta de que no eres perdida de tiempo sino que me gusta que en ocasiones vengas alborotes todo y luego desaparezcas. Aunque quisiera que fueras como una tormenta permanente.  Solo quiero un día contigo, una esperanza de que funcionará o todo estará mal, pero algo conciso, algo que me indique lo que sea. No quiero quedarme con ganas de probar a que saben tus enojos, tus berrinches y tus cursilerias. Tengo ansias tremendas de todo contigo sin ninguna traba u obligación. Al decirme tú que sí, dejo muchas cosas y me gustaría que dijeras un día, de la nada, qu...

Necesito de ti.

No es que necesite de una flor, una palabra bonita. Necesito que estés aquí, que no me digas nada y solo me abraces y puedas hacerme sentir que estaré bien. Necesito de tu paciencia, de tu apoyo incondicional, de que seas esa persona que me escuchará llorar a las tres de la mañana sin razón alguna, de que vengas con cualquier pretexto a pasar 3 minutos conmigo.  No necesito que me regales mi colonia favorita o el libro que he deseado desde hace meses. Necesito que compartas conmigo la hora de la comida o un buen dulce a mitad de la noche, que fumes y no hagas tantas preguntas que abrumen.  Y es que no necesito de nadie más, no necesito que me digan que la depresión se irá y que después de eso estará todo como antes o mejor, no necesito que muevas el mundo ni que trates de pararte de manos para hacerme reír. Solo necesito una buena taza de té y un beso que me haga ver que no estoy tan sola en esto.  No necesito de tanto amor ni que alardees que soy la mejor...

Quiero hacer contigo todo lo que la poesía aún no ha escrito

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Cualquiera diría al verte que los catastrofistas fallaron: no era el fin del mundo lo que venía, eras tú. Te veo venir por el pasillo como quien camina dos centímetros por encima del aire pensando que nadie le ve. Entras en mi casa -en mi vida- con las cartas y el ombligo boca arriba, con los brazos abiertos como si esta noche me ofrecieras barra libre de poesía en tu pecho, con las manos tan llenas de tanto que me haces sentir que es el mundo el que me toca y no la chica más guapa del barrio. Te sientas y lo primero que haces es avisarme: No llevo ropa interior pero a mi piel le viste una armadura. Te miro y te contesto: Me gustan tanto los hoy como miedo me dan los mañana. Y yo sonrío y te beso la espalda y te empaño los párpados y tu escudo termina donde terminan las protecciones: arrugado en el cubo de la basura. Y tú sonríes y descubres el hormigueo de mi espalda y me dices que una vida sin valentía es un infinito camino de vuelta, y mi miedo se quita las bragas y se lanz...