All I want for X-MAS is not you.
El correo había llegado, y mi mamá me sorprendió dándome
un sobre. ¿Para mí? Si yo casi nunca recibo correspondencia. Era un sobre color
rosa, con mi nombre en él. Subí a mi cuarto y aventé el sobre a la cama, no me
interesaba mucho qué había dentro, era un poco irrelevante.
A eso como de las cinco de la tarde volví a subir, había
olvidado que tenía que abrirlo. Tarde unos segundos pensando qué podría ser. En
fin, termine por abrir cuidadosamente dicho sobre, era una tarjeta navideña. En
seguida pensé que la agencia de mis seguros lo había mandado,
siempre recibo tarjetas de cumpleaños junto con antifaces y una frase motivadora con mi nombre en mayúsculas. Pero
no, no era de la agencia, ni tampoco de nadie de mi familia.
“Todo lo que quiero para Navidad… eres tú” y una firma
muy familiar. Me quedé segundos sin hacer nada. Era de quien me dolió, de quien
me partió el alma. Pensé en tener algún tipo de sentimiento respecto a eso,
pero no surgió nada.
No me hacía sentir nada, literal, por lo menos esperé un
poco de desprecio ante eso, pero no.
Junto a la tarjeta venía una carta de dos cuartillas, con
la letra pequeñita, tanto que para leerla tuve que tomar los anteojos. Y bien,
comencé a leer. Parecía que no había pasado mucho desde su partida, parecía
como si todo estuviera al tacto; los recuerdos, las letras, el amor. Pero
ninguno proveniente de mí, sino de él.
Tarde muy poco para leer toda la carta, así que releí
todo, con más tranquilidad, con menos ajetreo, tratando de que algo dentro de
mí se moviera, se motivará o algo.
Carajo ¿Por qué no siento nada? ¿Por qué ya no causa nada
en mí?
Y entonces lo supe, supe que nunca lo iba a volver a
sentir. No iba a volver a estar feliz a causa suya, que el amor estaba ahí pero
ya no le pertenecía a él. Que fue bastante corto, que fue bastante rápido, que
fue bastante hermoso, pero fue..
“Todo lo que quiero para Navidad eres tú”, era la sexta
vez que leía esa línea, seguida del “y todas las Navidades de los próximos
años”, pero sinceramente yo quería todo para Navidad menos a él.
Le dije adiós, me despedí sin que él lo supiera.
Guardé la tarjeta y la carta en la caja
donde guardaba todo recuerdo suyo, estaba llena de polvo y bastante pesada a
como la recordaba.
Me senté y todo en mí se llenó de paz, no me perturbaba
que quisiera llegar un día a saber mi respuesta, porque tendría bien en claro
que sería la misma todas las veces que él llegase a venir y preguntar lo mismo
o decirme cualquier palabra para que quisiera estar ‘todas las Navidades de los
próximos años’.
Todo lo que quiero para navidad, no eres tú.
Comentarios
Publicar un comentario