Cuando dejes de doler.
Hace un par de días que voy pensando más de lo normal, en cómo acabó todo y cómo empezó; la primera cita junto con el primer beso, el primer te quiero con un poco de helado, la primera pelea que terminó en sexo, el primer te amo con lágrimas en los ojos.
A decir verdad no esperaba que siguieras en mí, juré que estabas a nada de salir de mi vida inclusive antes de que todo acabará; y me he equivocado. Supongo que siempre lo hago, siempre he supuesto cosas, he dado por hecho algo que termina siendo lo contrario.
Y puedo decirte que hablar de ti hace un año era tenerte rencor, odiarte con todas las ganas que me daban, repudiar las palabras de cariño que alguien me recordaba que venían de ti. Tampoco voy a mentirte que no siguen siendo así, porque inclusive cuando siguen mencionándote algo dentro de mí se mueve como esperando a darte esa bofetada que realmente te mereces.
Sigo preguntándome ¿hasta cuando? ¿Hasta cuando dejarás de estar presente en mí?, inconscientemente, porque realmente tengo ganas de encontrar a ese alguien que vuelva a causarme escalofríos o me ponga nerviosa al grado de que me suden las palmas de las manos. Pero cada vez que intento darme la oportunidad simplemente no puedo(ni quiero) al cabo de la primera cita, porque siento que te fallo y me estoy fallando a mí misma por sentir algo que solo fue contigo. Y suena bastante idiota en mi cabeza cuando sin querer empiezo a compararlos contigo, y aún se siente el calor reconfortante de tu presencia. Aunque con seguridad puedo decir que ya no te quiero, ¿es eso posible? Odiar a alguien que no puedes olvidar. Supongo que tú hiciste eso posible en mí.
Hace más que un par de días que llevo queriendo no soñarte; ese sueño en donde llegas y me pides perdón, ese sueño en donde me haces el amor como aquel día, ese sueño en donde te mueres de celos y tus besos son más ansiosos que antes. Quiero dejar de despertar con algo extraño en mi pecho, la angustia de que se hagan verdad, porque realmente ya no quiero.
No quiero ni puedo verme frágil ante ti, pareciendo invisibles todas las barreras que siempre he tratado de mantener. No quiero sentir que me rompo y tú me atrapas diciendo que todo estará bien mientras todo lo demás está en contra. Mucho menos quiero despertar contigo cada noche por un mal sueño y sin más me reconforte el calor de tu cuerpo desnudo pegado contra mí. ¿Es posible que ame cada sensación que mi cuerpo tuvo por ti y ya no desearla más?
Quizá es todo el miedo de que tu mano toque de nuevo mi mejilla y vea lo cristalino de tus ojos mostrando arrepentimiento y enojo. Quizá es el miedo de la pregunta “¿Qué te pasó?” que mi madre hacía a la hora del desayuno notando un nuevo moretón y su mirada desaprobadora y exhausta rozando apenas sus dedos sobre mi antebrazo.
Y sigo preguntándome ¿cómo comenzó todo? ¿Cuándo fue que los besos y la desesperación de sentirnos más cerca, aunque ya fuéramos una, se convirtieron en golpes en el pecho y miradas que mataban? ¿Cuándo fue que la ausencia en una cama se convirtió en deseos de tener dicha ausencia? ¿En qué momento desear verte a cada minuto se convirtió en la tranquilidad de no tenerte cerca?
Hace un par de días que me voy preguntando en si te arrepentiste de quererme o de golpearme, si te sientes culpable por hacerme llorar de felicidad o por haberme sido infiel. Hace más de un par de días que estoy esperanzada más que nunca de no verte otra vez, de no cruzarnos en el supermercado como la última vez o de encontrarnos en el que era "nuestro lugar".
Hace un par de años que sé que pude amar hasta quedarme vacía y con las manos dañadas sin importarme mucho.
Hace un par de años que sé que pude ser tóxica y llenarme de toxicidad.
Hace un par que llevo esperando el día de poder continuar,
y lo haré,
cuando dejes de doler.
Comentarios
Publicar un comentario