Para "C".

Encontré a una mujer de ojos color ciruela, sus cejas hacen contorno con su corazón. Aún no tengo mucha idea de por qué la encontré, de por qué vino a mi vida en un abrir y cerrar de ojos. Y tengo la ligera sospecha de que es para cambiar algo; en mi rutina, en mi día a día, en cualquier noche de verano como la de hoy, en mis letras, hasta quizá en mi corazón.
Y no es que tenga la noción de cada cosa que hago, pero ahora, me fijo más y cuando me dijo más la encuentro a ella. No me había percatado, o tal vez, sólo la evadí todo este maldito tiempo. Hoy es la tercera vez que escribo para ella, y probablemente lo sepa, y probablemente nunca se lo diga. Porque tengo miedo de que esto sobre pase mis sentimientos.
Aún le huyo a todo lo que pueda o tenga que ver con la susodicha. Y muchos pueden llegar a saber su nombre, y otros tantos sólo sepan de su existencia.
Pero hoy, hoy hablo y escribo para ella.
Aunque tenga los ojos tapados o los oídos cerrados.
Puedo hablar mil cosas de ella, pero hasta eso me dejaría sin palabras. La coherencia hoy no se me da. Escribo lo que es, lo que no somos...
Muchos me preguntan ahora, y yo sólo siento más necesidad de conocerla.
Tengo mucha extrañes del qué hago, o de por qué lo hago. Porque le escribo a alguien que no conozco para bien ni para mal.
Sólo le dedico letras para que en cierto punto, todo este puñado de cosas lleguen a sus labios, y los bese. Y los quiera como suyos.
Hoy cuya mujercita ha hecho invertir mi tiempo y lo hecho tan suyo.
Quien ha transformado la hora del té, en hora de café, en hora de ella.







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