Lo peor es que aún te espero.

Y lo peor es que aún te espero...
Aún espero una palabra tuya, una caricia, un suspiro, una sonrisa. 
Aún sigo esperando tus "buenos días, princesa". 
Aún sigo buscando entre tantas cartas los "te quiero", los "te extraño". 
Aún sigo esperando a que vengas y me digas que nunca te fuiste, que nunca estuviste totalmente ausente. 
Sigo esperándote en la parada del autobús, por si algún día llegas a estar ahí corras hacia mí y me abraces como lo solías hacer justo cuando me veías llegar de un sitio. 
Sigo empapada de tantas palabras y acciones bonitas, de tantas canciones y amaneceres a tu lado. 
Porque quiero que te des cuenta de que te sigo esperando, una y mil veces, una que otra vida.
Y tal vez es porque me acostumbre a ti. A la forma en que caminas, que ríes y lloras por todo.
Me acostumbré a tu aroma y a lo cálido que era despertar entre tus brazos.
Me quedé suspendida en lo tibio de tus besos y en lo reconfortante de todas tus palabras.
Y no te extraño, porque sigo viéndote en todas mis letras. 
Sólo me gustaría que me extrañarás, que sintieras una necesidad cada día por estar a mi lado. 
Me gustaría que te esforzaras por verme feliz, aunque para ti sea muy fácil hacerlo. 
Quisiera recibir inesperadamente bombardeadas de besos. 
Me gustaría llenarme por completo por algo que siempre me había faltado. 
Quisiera poder tomarte de la mano y caminar sin preámbulos.
Me gustaría tanto seguir compartiendo cigarrillos, tazas de café y libros todas las noches. 
Quisiera verte dormir cada madrugada. 
Me gustaría apretujarte todos los sueños, romper cada muro, estallar cada constelación, sólo a tu lado.
Porque aún sigo aquí, esperando a que quieras hacerlo junto conmigo. 
Aún sigo pensando en que atravesarás la puerta del salón principal, con tantas sonrisas para darme.
Y no es que no quisiera esperarte, me place hacerlo.
Pero me gustaría mucho más, ya no hacerlo. 
Ya no tener que esperar y saber que nada de eso volverá a ocurrir. 
Me gustaría tanto que todas mis fantasías volvieran a ser lo que fueron. 
Una realidad. 
Pero ahora... ahora, ya no es así. 
Y lo peor, es que te espero, y que lo seguiré haciendo. 
No sé por cuánto tiempo.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Sin ser egoísta... te quise, te quiero.

Nos vi, pero ya no éramos, y creo que nunca fuimos.

Las cosas que no te digo