Atardeceres de Jazmines

Aún no sé por donde empezaron los recuerdos que creía había olvidado, que creía habían huido de mi mente y de mi corazón.
Son atardeceres rojizos, así como mis ojos con un poco hierba en mi organismo, con un poco de tabaco en mis dedos y por lapsos cortos té de jazmines en mis manos, preguntándome porque la gente a dejado de lado lo cálido de la cerámica y prefieren tomar bebidas calientes en vasos de plástico o cartón, con poco amor en sus entrañas.

Son atardeceres con delirio de esos que mi madre quiere que huya, quiere que olvide con antidepresivos no lo suficientemente fuertes para olvidarme de que existo.Y entonces aparece junto con pilas y pilas de libros, un recuerdo que creía vago viniendo hacía mi como si fuera algo que permanece ahí, jamás se fue. Yo huiría de todo lo que recuerdo o de todo lo que quiero olvidar o también de lo que no pero a estas alturas del camino ya no es posible como cuando era pequeña y me peleaba con Dian y después de 2 minutos se me olvidaba, quisiera que volvería a ser como tal como fue. 
Ahora me enamoro de quién no debo, de quien sé me hará daño. Ahora lloro sin tener un porqué o un cuando.
Ahora extraño su presencia que viene con hierba y vino tinto del 96'. Ahora extraño sus besos con sabor diferente, con textura suave.
Ahora veo sola sobre el balcón atardeceres de Jazmín que nunca volverán a mi, convirtiéndose en delirios de mi mente sobrellevando mi soledad y su ausencia. Ahora que no me queda amor por nada más que por ella y su cintura.
Ahora son atardeceres perdidos en el limbo, queriendo volver a ser recordados, volver a ser vividos como en los viejos tiempos. 
Son atardeceres de Jazmín con poco amor por recibir y mucho por recordar de si mismos.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Sin ser egoísta... te quise, te quiero.

Nos vi, pero ya no éramos, y creo que nunca fuimos.

Las cosas que no te digo